Narciso ha despertado y hacerlo dormir de nuevo es casi imposible. No hay vuelta atrás por mucho que duela o cueste. Gracias a la gran variedad de redes sociales y la enorme cantidad de usuarios con smartphones, hoy todo el mundo sube imágenes todo el tiempo y, según la tendencia, una gran porción de éstas son selfies. Está bien, los autorretratos existen desde siempre pero la tecnología hoy favorece para que este síndrome crezca y se desarrolle a pasos agigantados. Tan profunda es la cuestión que hasta ha sido nombrada la palabra internacional del año 2013 por el Oxford English Dictionary. Después de todo, ¿a quién no le gusta tomarse lindas fotos de sí mismo?

Lo importante en estos casos es comportarse como un buen ser humano y ubicarse. Primero, ubicarse. Subir una autofoto aprovechando que en el fondo se ve un hombre intentando suicidarse desde el Brooklyn Bridge no es muy normal que digamos pero está a la vista que la obsesión por un buen selfie, decenas de likes, favs y RTs todo lo pueden (porque, vale aclarar, del otro lado el morbo es igual de grande). Así fue como la tendencia llegó también a la política y hasta el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue sorprendido sacándose una junto al primer ministro británico, David Cameron, y la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning Schmidt, durante la ceremonia de homenaje a Nelson Mandela en Sudáfrica. El súmmum del patetismo.

obama

Cuatro consejos para cortar con las selfies de siempre

1. Nunca más te fotografíes en el baño. Salvo que tengas la suerte de visitar el Buckingham Palace, el Museo Belvedere o el mausoleo del Taj Mahal, esquiva esos espejos que no solo reflejan tu imagen sino también la del inodoro, la de algún azulejo roto o libros y revistas. Disgusting, incluso para Kim Kasdashian y Kanye West.

2. Estudiá el medioambiente antes del flash. Cualquier objeto inanimado puede aparecer en el plano sin aviso previo y justo en el momento de efectuar la foto y que la magia suceda. Un ejemplo es el de Kelly Nash, una periodista estadounidense que cubría al equipo de béisbol Tampa Bay Rays para el programa Sun Sports de Fox y, por poco, termina decapitada.

3. Dile no a la duck face por unos años. El mundo se llenó de trompitas y hoy un gran porcentaje de las selfies muestra a hombres y mujeres imitando a Derek Zoolander y posando con la boca como pato.

4. Ya basta con los deditos de la paz y la victoria. Once de cada diez asiáticos llenan sus cuentas de Instagram y Pinterest con selfies de este tipo y los occidentales no quieren ser menos (tampoco las hermanitas Sasha y Malia). Las cifras son alarmantes y es imprescindible poner un freno. Peace out!

El narcisismo llega al campo: rebelión en la granja

Todo comenzó en diciembre cuando la revista irlandesa Irish Farmers Journal comenzó un concurso de autofotos para sus lectores. Y, gracias a esta idea, cientos de vacas, ovejas, caballos, pollitos y gallos de las granjas más recónditas del planeta se hicieron famosos en Facebook, Twitter e Instagram. Un hombre y una gallina mirando al horizonte, una joven abrazando a un grupo de cabras blancas o una mujer besando a su chancho predilecto son las típicas felfies que hoy invaden la web.

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SelfieOlympics o cómo hacer el ridículo en las redes sociales

En este juego no hay ganadores. Tampoco grandes autoridades que emitan específicos reglamentos a seguir. Solo se trata de compartir las selfies más delirantes y las acrobacias más complicadas. En este juego ególatra los usuarios luchan por un lugar en esta competencia viral y así le muestran al mundo entero la originalidad de su autofoto. Y realmente logran escenarios divertidos: dos jóvenes emulan estar en la selva, dos niños recrean la recordada escena de “E.T., el extraterrestre”, un grupo de chicos se reúne frente a un amigo que se hace pasar por muerto y un hombre se saca una tierna y linda foto con su mascota. Esta es tan solo una breve selección de las astucias y humoradas logradas por cientos de miles de personas que subieron sus locos autorretratos bajo los hashtags #SelfieOlympics y #SelfieGame.

Después de este boom egocéntrico, ¿qué?

No importa si el objetivo es mostrarse al mundo o autorretratarse por placer propio. Lo cierto es que esta tendencia crece cada día más y todo el tiempo aparecen nuevas situaciones en donde los selfies son grandes protagonistas, como cuando el mismísimo Papa Francisco formó parte de un autorretrato que fotografió un grupo de jóvenes italianos en la basílica de San Pedro o el príncipe William que –frente a una nerviosa jovencita que no podía pulsar el botón del smartphone de su mamá por la emoción de tenerlo cerca- se animó él mismo a tomarse una selfie con ella. Tampoco se queda atrás el astronauta de la NASA que se tomó una autofoto durante su segunda caminata en el espacio ni mucho menos el joven Ferdinand Puentes que, luego de grabar la caída del avión en el que viajaba, miró a la cámara, se agarró bien de su chaleco salvavidas naranja y recorrió el mundo con una sola toma. Estas expresiones ya están instaladas y solo resta vivir con ellas y pensar qué trend nos mantendrá entretenidos en el futuro cercano.

ferdinand

Fuentes imágenes: Fadedindustry.combbc.co.ukIrishFarmersJournal’s Facebookhuffingtonpost.co.uk.

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