Años y años imaginando una idea brillante, por lo menos para nosotros. Muchísimo tiempo pensando cómo llevarla adelante, qué estrategias utilizar para que el proyecto se vuelva fuerte y a prueba de bombas: que nazca, crezca y se desarrolle, plasmando toda nuestra pasión, nuestro tiempo y nuestro trabajo.

Pero por momentos, queremos tirar todo por la borda, desistir de la imagen de llevar adelante aquel pequeño tesoro que fuimos construyendo y cuidando desde hace bastante para volver a trabajar de lo mismo de siempre, en una oficina aburrida y siguiendo el sueño de otros. ¡Pero NO! Esto son los cinco sentimientos que tenemos que afrontar y seguir adelante, sea como sea, como emprendedores hechos, derechos y torcidos que somos y seguiremos siendo:

Fracasaré de la forma más terrible y dolorosa posible

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Este temor aparece en todos los aspectos de la vida y, a fin de cuentas, pone de manifiesto que no somos inconscientes y que tenemos todo puesto en el proyecto: tiempo, dinero, sueños y expectativas. Desde ya que lo más importante es tener control de este temor y no dejar que nos domine para que no se vuelva un obstáculo. Y, a la vez, rescatar que es el motor que nos impulsa, una y otra vez, a salir a flote frente a los problemas. De acuerdo a un reciente informe de CB Insights que destaca las tendencias de muerte de las startups, el 55% de las compañías fracasa antes de recibir una inversión superior al millón de dólares; y el promedio de tiempo entre la última ronda de inversión y su inminente deceso es de veinte meses. Con tesón, hay que aniquilar las cifras de este estudio.

El dinero, como siempre, un enorme y fastidioso problema

Mal de muchos, consuelo de tontos. Definitivamente, un clásico de las pesadillas emprendedoras. Cuando los ángeles inversores escasean, una opción es hacer networking y crear relaciones que ofrezcan ideas que nunca pensamos. Muchos comenzaron sus proyectos sin grandes inversiones ni poniendo ahorros de sus bolsillos. No menos interesante es la opción del crowdfounding y los business angels también son la gran alternativa de financiación.

No hay chances de que logre vender mi idea

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La ecuación es fácil: si tenemos pánico de no tener clientes o usuarios que se interesen por nuestro proyecto, entonces no confiamos realmente en la creación que hemos llevado adelante. Debemos ir por partes, sí, como Jack, el Destripador. Si nuestra startup es innovadora, diferente y busca cubrir una necesidad existente y real, todo se encaminará.

La competencia me llevará a la ruina y soy muy joven para morir

En todo negocio hay que analizar a la competencia para ver qué funciona, en qué podemos diferenciarnos y hacia quiénes nos dirigiremos. Mientras tengamos claro el modelo que implementaremos y hacia dónde queremos ir, podremos trabajar en ello. Ser uno mismo y plantar una marca personal ayudarán a fortalecer nuestras convicciones y a dejar de mirar lo que hace el resto. Como sostiene el post de adiós de Sonar, “la única forma en la que una startup puede matar a otra es metiéndose en su cabeza y tirándola por un acantilado”. Esta app fue creada para ayudar a hacer del mundo un lugar más amigable. Fue promovida por Apple y Google en más de cien países, ganó varios premios y levantó cerca de dos millones de dólares, además de aparecer en New York Times, CNN, CNBC y TIME. Sin embargo, dejó de existir.

Mi equipo se hartará de mí y el mundo es demasiado grande para estar solo

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Llegadas tardes. Falta de feedback. Ausencias en reuniones. Olvidos de pedidos urgentes. Con ese escenario en vista, los resultados se muestran catastróficos. La productividad y efectividad del team dependerá del trato. Si están todos en un mismo barco, habrá que trabajar en conjunto y delegarle a otros algunas responsabilidades. Preocuparse por el bienestar de todos, compartir el reconocimiento de sus tareas cotidianas y crear una cultura de comunicación serán puntos bien recibidos, además de establecer previamente qué rol tendrá cada uno en el negocio, uno de los problemas que llevó a Teamometer a la muerte. Esta startup tenía el propósito de ayudar a los team managers a liderar mejor sus grupos de trabajo, estuvo dos años en el ruedo y consiguió trescientos usuarios. Sin embargo, varios fueron los puntos que tiraron abajo el proyecto: no hablar de antemano con las personas interesadas en el producto, intentar vender su idea a toda costa en lugar de modificarla y pivotear hacia otro modelo de negocio… los llevó a la ruina. Buena comunicación, adaptación rápida a los cambios y desapego con una idea pueden lograr que no nos quedemos solos en el fascinante y vertiginoso mundo de las startups.

Fuentes imágenes: pretty-beautiful-lovesocialanxietygifs, dineroenimagen.

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