Desde su lugar de ONG, Wingu se propone acercarles a otras organizaciones un mejor acceso a las tecnologías de la información y un mayor aprovechamiento de internet, es decir, ayudarlas a ganar autonomía en este terreno para que exploten al máximo el abanico de posibilidades y herramientas que ofrece hoy la web. Asesoramiento estratégico, el apoyo técnico y entrenamiento en temas como sitios web, bases de datos y CRM; herramientas de gestión, Social Media y e-mail marketing son algunos de los servicios que brinda este equipo formado por jóvenes profesionales que cuentan con diferentes experiencias pero un conocimiento profundo y global sobre las realidades y problemáticas del sector.

El año pasado, crearon Comunidad Wingu, la primera plataforma online colaborativa que permite compartir y generar conocimiento sobre tecnología para Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de América Latina. Éstas pueden plantear sus preguntas y cualquier persona que forme parte puede responder, ayudando a aprovechar al máximo las herramientas que brinda la tecnología: “Hoy en día existen herramientas y aplicaciones de todo tipo que facilitan y potencian la gestión interna, comunicación, recaudación de fondos y convocatorias de las organizaciones. A partir de nuestro trabajo, detectamos la necesidad que existe en el sector social de contar con un espacio donde resolver dudas tecnológicas y conocer nuevas herramientas”.

A continuación, Mario Roset –Director de Wingu– habla sobre el presente y futuro de la comunidad digital, de los errores que suelen cometer las ONG y de su nueva herramienta: “Donar Online”. Además, cuenta cómo se trabaja en su equipo y cuáles son los planes para el futuro próximo.

wingu4

-Desde hace un tiempo se viene hablando de que la nube es el futuro. ¿Qué creen que es lo más demente que nos permitirá hacer el cloud computing?

-El futuro está cada día más cerca y aquello que hoy hablamos que es el futuro, en no muchos años puede haberse convertido en algo obsoleto. Lo más interesante sobre el cloud computing tiene que ver con la democratización de la palabra y de la información. Bajos costos de infraestructura para cualquiera que quiera compartir contenido o contar una historia. Lo más demente que uno puede percibir para los próximos años es el vínculo entre este mundo online y el offline. Cómo con los sensores instalados en los dispositivos que usamos todos los días (como el celular) podemos interactuar con otros objetos hasta ahora lejanos a internet, como puede ser la heladera, el televisor, las luces de la casa o la tostadora.

-¿Qué debe tener una empresa tech para explotar el mercado?

-Creo que se van a destacar aquellas que pongan el foco en el capital formado por sus equipos de trabajo. Hoy la diferencia la están haciendo las personas, aquellas que tengan los mejores talentos y que trabajen ágilmente, darán la nota.

-¿Qué lugar se le da hoy a la innovación cívica en Latinoamérica? ¿Cómo se construye una comunidad más segura?

-Los que estamos trabajando todos los días construyendo la comunidad de innovadores cívicos, tenemos que aprender a mirar un poco más allá y comprender que es necesario abrir las puertas, comenzar a trascender con las aplicaciones que resultan ganadoras de diversos hackathons. La comunidad creció mucho, pero sigue siendo pequeña. Cada vez hay más aplicaciones pero todavía no logramos que se usen, y que, por lo tanto, generen el impacto que estamos buscando. La deuda está en trabajar pensando un poco más en el usuario, darle continuidad a los proyectos con mentoreo y financiamiento, y sobre todo, en hacer los esfuerzos y alianzas necesarias para que las aplicaciones sean descargadas y utilizadas. Estamos en ese camino.

wingu3

-¿Cuáles son las cuatro mejores apps con fines sociales de la región?

-Es difícil elegir una que esté funcionando y generando impacto positivo en la comunidad. Sin embargo, hay varias que resultaron innovadoras y con mucho potencial durante 2012 y 2013. Entre mis preferidas por su simple utilización y por su impacto a través de la participación offline, están: Martes Rojos, Mi Primer Empleo (prototipo), Cuidando Meu Barrio de Brasil y NutriAlerta.

-Tres errores frecuentes que cometen las ONGs en online.

-La mayoría de los errores están dados por el exceso de entusiasmo y por la falta de información. Un caso típico se da por tener la idea de que incorporando tecnología, todo cambia de la noche a la mañana. Y es por eso que una buena parte de nuestro trabajo en Wingu tiene que ver con poder asesorar sobre los mejores momentos para una implementación, sobre los requisitos con los que deberían contar antes de embarcarse y sobre el manejo de las expectativas.

Un espacio de colaboración

-Hace poco lanzaron “Donar Online”, ¿qué diferencia marcará esta herramienta para las ONGs y cuáles son los primeros resultados?

-Creemos que el impacto que “Donar Online” tendrá en el sector social de toda la región será enorme. Lo vemos con la excelente devolución y aceptación de la herramienta. En la etapa de prueba, que fue todo 2013, se registraron setecientas OSC entre las que recaudaron más de siete millones de pesos argentinos con sus diversas campañas. Para 2014 esperamos que se sigan sumando y, gracias a la alianza que hicimos con Visa, Fibertel y CMR Falabella, esperamos llegar a dos mil ONGs que estimamos recaudarán treinta millones de pesos en donaciones online.

[youtube width=”560″ height=”315″ video_id=”sVMxFiUai-k”]

-¿Qué invento tecnológico, producto, app, etcétera, les hubiera gustado inventar? ¿Cuál les gustaría que apareciera en el futuro?

-Nos hubiera encantado inventar el Google Glass pero al no ser nuestro foco el desarrollo de dispositivos, un invento interesante que nos hubiera gustado pensar es la metodología de trabajo Scrum, sin dudas. Y entre lo que tiene más que ver con nuestro trabajo, admiramos a empresas como MailChimp o Github por el excelente servicio que dan, por su forma de comunicar y por su cultura de trabajo.

-¿Cuál fueron las preguntas más raras que les hicieron desde Comunidad Wingu?

-Lo más sorprendente que sucede en Comunidad Wingu es la colaboración que se genera a partir de ciertas preguntas. Por ejemplo, una de las preguntas que más interacción generó fue: “¿Cuáles creés que son los factores más influyentes para que una persona decida colaborar (o no) con dinero en un proyecto solidario?”. Muchos compartieron su conocimiento y su visión acerca de esta temática que tantas dudas genera en el día a día de las ONGs, sumando muchísimo valor agregado. Otro ejemplo fue una pregunta sobre editores de flyers sencillos, a partir de la cual muchas personas contaron sus “secretitos” a la hora de diseñar sin ser expertos.

-¿Qué es lo más divertido de formar parte de Wingu?

-Diría que es el ámbito de trabajo que logramos establecer. Gente joven con vocación social y con ganas de innovar constantemente, un espacio en donde jugar y tirar ideas un poco delirantes siempre está bien visto, con una estructura horizontal y con autonomía en la toma de decisiones. Un espacio informal y profesional, buena combinación. Y si, ¡la mesa de ping pong también es clave!

wingu1

-¿Qué proyectos tienen para 2014?

-Por suerte, son varios. Algunos ya en marcha y otros en el tintero, buscando aliados que se quieran sumar. Los más destacables son: 1) La primer Academia Online de Tecnología para ONGs de América Latina, un espacio abierto de cursos online gratuitos para que todos los proyectos sociales puedan formarse en su propio idioma y con contenido acorde a sus necesidades. 2) Escaleras y Serpientes: un juego/aplicación que permitirá a las organizaciones sociales poder autodiagnosticarse respecto del uso de la tecnología, que en cada “casillero” propondrá una serie de soluciones para dar el siguiente paso. 3) Vamos a dar un salto de calidad en la forma en que venimos implementando algunas herramientas que revolucionará al sector. 4) Y uno de los proyectos más desafiantes será la regionalización de Wingu, abriendo la primer sede fuera de Argentina, en la Ciudad de México, potenciando nuestro impacto y llegando a muchas más organizaciones de la región con las que podemos colaborar.

Compartir