Estamos en una nueva coyuntura mundial, los recientes fracasos del capitalismo financiero en todo el mundo me han llevado a iniciar una búsqueda de un nuevo modelo de crecimiento económico, un modelo con menos desigualdad y sin tanta concentración de riqueza. Ojo, no quiero entrar en la discusión de “desigualdad versus pobreza” y no hay que confundir desigualdad con pobreza. En caso de existir un sistema desigual pero sin pobreza, no está mal. Sin embargo, el concepto de pobreza cambia en función del contexto y del tiempo.

Desafortunadamente, hay un vínculo directo entre desigualdad y pobreza. Entonces lo importante es desarrollar un modelo de igualdad de posibilidades, un modelo que genere igualdad de oportunidades para todos. Sin duda alguna, un modelo de generación de oportunidades se basa en el entrepreneurship, donde los emprendedores son los que ven oportunidades y generan negocios alrededor de las mismas, además de empleo y movilidad social.

Veo el auge del entrepreneurship a nivel mundial y me llena de orgullo; muchos “movimientos” de emprendedores de “alto impacto” o tecnológicos fomentados por organizaciones como Endeavor, Enabilis, WEF y otras varias organizaciones mundiales. También existen los emprendedores sociales fomentados por Ashoka y varias ONG que promueven el desarrollo de objetivos sociales u organizaciones como Njambre, similares a un company builder de empresas de doble impacto.

Considero que estos dos movimientos deben converger en una solución prometedora: la de los “Emprendedores de Doble Impacto”, aquellos que combinan la innovación y la tecnología con el enfoque social. Esos que ven las oportunidades no solo enfocadas en los negocios sino en contribuir con un mundo mejor, encontrando soluciones a los grandes problemas de la humanidad. Esta convergencia crea un nuevo tipo de iniciativa empresarial que podría convertirse en nuestra principal fuente de creación de valor socioeconómico.

Debido a la necesidad de generar un nuevo modelo de creación de valor socioeconómico basado en la innovación pero orientada a problemas sociales, creamos SociaLab, que tiene todas las características para ser la primera organización en fomentar este nuevo concepto de Emprendedores de Doble Impacto. Esta plataforma busca generar soluciones a problemáticas asociadas a la pobreza, la desigualdad y los grandes problemas sociales mundiales a través de la co-creación y el trabajo en red con los distintos actores de la sociedad. Además,  promueve el desarrollo de emprendedores de doble impacto y ayuda a crear, identificar y acelerar tecnologías y negocios transformadores que pueden producir bienestar masivo y sostenible para la población mundial más necesitada.

Contexto Mundial Ideal

Durante las últimas décadas, casi todo el crecimiento económico y de empleo en Estados Unidos vino de las empresas tecnológicas de alto crecimiento, impulsado por empresas como Amazon, Google, Salesforce, etcétera (empresas que ni siquiera existían hace 15 años), y otras como Facebook, Twitter, Groupon y Zynga (que ni siquiera existían hace 10 años). En conjunto, estas compañías crearon casi un billón de dólares en la nueva riqueza en la última década y media. Todas fueron creadas por emprendedores tecnológicos de alto impacto.

Este “boom” del entrepreneurship es magnífico. Sin embargo, considero que hoy hay demasiados emprendedores talentosos que están enfocados en construir empresas sin sentido o simplemente solo con un sentido económico. En los últimos tiempos aparecieron emprendedores sociales realmente interesantes que intentan llenar este vacío moral gracias a la reorientación de la pasión emprendedora y de los recursos monetarios enfocados en problemas sociales.

Si bien el emprendimiento social es prometedor, su impacto ha sido limitado hasta la fecha ya que sus soluciones no fueron desarrolladas con la escalabilidad necesaria. Tampoco con demasiada innovación ni pensadas de formas económicamente sustentables. Es decir que, por un lado, están los emprendedores empresariales motivados por “motivaciones extrínsecas”, que solo se enfocan en ganar dinero, vender sus empresas, tener reconocimiento y poder. Y, por el otro, están los emprendedores sociales, una comunidad llena de gente con buenas intenciones que muchas veces no son escuchados o tomados en cuenta por la complejidad de los problemas que están tratando de resolver.

Para realizar con éxito la transición a este modelo socioeconómico de “emprendedores de doble impacto”, tenemos que aprender a enfocar la enorme potencia y eficiencia del capitalismo a los problemas sociales más importantes del mundo. Para ello, es necesario encontrar la manera de unir innovación y herramientas escalables de “Tecnología Emprendimiento” con “la moral” del emprendimiento social. Esta es la esencia de lo que en el inicio del genoma llamamos Emprendedores de Doble Impacto.

dobleimpacto

El eje Y es una medida relativamente directa de ingresos, beneficios económicos, capitalización de mercado, ROI, etcétera. Las organizaciones con mayor impacto tienen modelos de negocios escalables que generan productos y servicios para millones de personas que están dispuestos a pagar.

El eje X es, sin duda, más subjetivo. Donde distintas organizaciones buscan generar impacto social, muchas ONG u organizaciones sin fines de lucro. El desafío es crear un modelo que genere impacto social a largo plazo, además de impacto económico. Los Emprendedores de Doble Impacto buscan brindar un nuevo tipo de valor socioeconómico. La oportunidad de reinventar la sociedad está en nuestras manos, pero el futuro no se inventa a sí mismo, para eso está SociaLab.

Fuente imagen: www.pampliega.com

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