“La verdad que es increíble cómo está creciendo Workana, nos sorprendió incluso a nosotros”, comienza Tomás O’Farrell su entrevista con CaféEmprendedor, en los headquarters que tiene la empresa en Puerto Madero. Y no es para menos, con 18 meses de vida, Workana ya cuenta con 120.000 freelancers ofreciendo sus servicios en la plataforma y a un crecimiento del 100% anual.

Workana es un marketplace de trabajo remoto con foco en Latinoamérica. Su idea básicamente consiste en que un usuario publique en la plataforma lo que está necesitando y que reciba ofertas de los freelancers registrados, quedándose Workana con una 15% de comisión en el caso de que la transacción se realice con éxito. Entre los tópicos de proyectos más publicados, se encuentran los de programación y diseño web, traducciones y marketing online. Workana ofrece una posibilidad enorme de trabajo continuo, a un montón de profesionales, que antes veían imposible la posibilidad de trabajar de forma independiente.

El equipo es realmente muy completo en todos los aspectos que cubre una startup. Al ya mencionado Tomas O’Farrell, se le suman su COO Guillermo Bracciaforte (ex Google), Fernando Fornales (ex FnBox y Panarea) y Mariano Iglesias (ex Cricava) que son los encargados del IT de la plataforma. La misma se lanzó en junio del 2012, luego de un desarrollo bastante rápido.

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Los comienzos

Hablando de los inicios, ¿cómo nace la idea de Workana?

-Siempre me gustaron los emprendimientos que resuelven un problema que los fundadores tenían. Workana fue un poco así, en mi antigua empresa crecimos muy rápido, lo que a su vez nos trajo varios problemas. Siempre pensé en una plataforma que nos permitiese operar mucho más rápido, coordinar mejor y contratar más eficientemente. Si Workana hubiese existido cuando estaba en FnBox, nos hubiese ahorrado mucho tiempo.

-¿Y cómo fue que empezaron?

-En enero del 2012 terminamos de definir la idea. Lo primero que hicimos fue reclutar el equipo, los que nos demoró un poco porque la mayoría estaba involucrada en otros proyectos. También empezamos a hablar con freelancers que estaban trabajando para plataformas de afuera, para conocer sus problemas y entender su situación, y con potenciales usuarios que podían llegar a usar nuestro sitio. El equipo formalmente arrancó en abril y la plataforma se lanzó en junio. En el lanzamiento, el producto era bien simple, aunque bastante sólido. Nuestra gran ventaja es que dos de los fundadores son técnicos, con lo que ahí laburaron un montón, mientras nosotros solo, servíamos café y no mucho mas (risas).

-¿En esa etapa pudieron aplicar la metodología Lean Startup?

-Si bien en el lanzamiento no conocíamos tanto Lean Startup, Fer viene diciendo esto hace diez años que lancemos bien simple, que se pruebe como funciona, etcétera. Así que cada vez que queríamos hacer algo faraónico, venía él y lo tiraba todo abajo y cambiaba el proyecto de seis meses a dos semanas, con lo que sin conocer el término Lean Startup, nos ayudó mucho tenerlo en el equipo. La calidad de los freelancers resulta clave en este tipo de negocio, porque si no se consiguieran buenos trabajos, la tasa de retorno de los usuarios sería muy baja. El hecho de llegar a tener freelancers de poca calidad es un riesgo latente que en Workana prestan mucha atención.

-¿Cómo controlan la calidad de los freelancers?

-Es normal que al contratar un freelancer,que está remoto y nunca viste, se genere un poco de desconfianza. Para esto desarrollamos varias herramientas para que el usuario pueda mitigar todo el riesgo posible. Lo primero que hicimos fue un sistema completo de reviews similar a MercadoLibre o Amazon donde vos vas viendo los puntajes que le dieron otros clientes en otros proyectos, eso es lo principal. También sacamos algunas certificaciones, donde hacemos unas evaluaciones a la gente que se quiere certificar en su especialidad y estamos estableciendo un sistema de rankings de los mejores profesionales. Son todos datos basados en la comunidad.

TomasOfarrell

La operación diaria

Hoy en día Workana cuenta con 23 empleados distribuidos por todo el mundo, que según su CEO, conocieron a todos a través de la plataforma. “Usamos mucho el concepto de tercerización. Tenemos gente en Argentina, en Brasil y hasta en Camboya tenemos un empleado que se dedica a online marketing”, completa.

-¿Cómo registran el trabajo de los empleados que están en otros países?

-No estoy al tanto de nada (risas). No, hablando en serio, como todo en una startup es un desafío y hay que tomarlo como tal. A medida que fuimos creciendo, fuimos aprendiendo más, hacemos muchas reuniones virtuales, utilizamos herramientas para compartir y corroborar tareas, y tratamos de estar comunicados todo el tiempo.

-Y hablando de control, ¿qué medidas analíticas utilizan?

-Este es un aspecto que mejoramos muchísimo con la incorporación de Leo (Leandro Masri, CIO de la compañía, ex Google). Antes mirábamos algunas métricas que la mitad estaban mal y las otras no, pero ahora estamos mucho más sofisticados, cada uno tiene su dashboard propio de las cosas que son importantes y lo vamos siguiendo bastante. Somos muy obsesivos con el tema números, asi que miramos de todo básicamente. Porcentaje de proyectos que se cierran, porcentajes de proyectos que reciben un rating bueno, porcentaje de clientes que vuelven, profesionales que vuelven también. Medimos mucho el tema de cuanta gente se logea por mes, cuánto dinero entra, cuantos proyectos terminan bien, etcétera.

-¿Cómo es el proceso de cobro a los clientes, es decir, el manejo del dinero?

-Llevamos casi dos años con Workana y en el negocio anterior hacíamos algo similar, con lo que tenemos mucha experiencia en esto, pero aún nos falta un montón. América Latina es un lugar muy difícil para el manejo y cobro de dinero, hay muchas fricciones y rigidez. Lo que dificulta más es que cada país es distinto, con lo que se tiene que aplicar algo diferente a cada uno. Lo que hacemos nosotros es fijarnos en que países estamos más fuertes, para concentrarnos más en ellos, brindando mejores soluciones. También hay plataformas más sábana como PayPal, que funciona en todos lados en teoría pero no todos están acostumbrados a usarla.

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Fuente imagen: MartaCodorniu

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