Probablemente, lo primero que hagamos al recibir una notificación nueva en nuestras redes sociales sea ir a la biografía de quien nos buscó y/o nos encontró y ver de quién se trata. Ya sea una solicitud de amistad en Facebook, una invitación para aceptar un contacto en LinkedIn o un e-mail contándonos que tenemos un nuevo follower en Twitter, necesitamos saber algo sobre la persona que está del otro lado. Esa breve descripción del otro ser humano es determinante al momento de decidir si queremos aceptar la solicitud y devolverla (o hacer un follow back) o no. De acuerdo a The New York Times, escribir una bio para Twitter es “una forma de arte posmoderno” algo que, sin dudas, refuerza la concepción de que tener una buena definición y síntesis es vital para ti y para tu marca. Sea en la red social que sea.

Lo bueno, si es breve, dos veces bueno

Nuestra biografía debe ser corta –lo suficientemente breve para que todos la lean sin bostezar- pero interesante y divertida. Está bien, reconozcámoslo. No es algo que nos salga así como así pero podremos enfrentarlo en menos de 160 caracteres. Eventually. Ante todo, hay que parecer profesional. Pero debe tener un toque personal. Y cool. Sobre todo, cool. A ciencia cierta, hay que escribir una bio pensando en la persona que la leerá. Una tarjeta de presentación digital. Una forma diferente de resumir nuestra esencia en un pequeño espacio que miles de millones de personas podrán ver en cualquier momento y desde cualquier lugar. Pero, si queremos conquistar los corazones de algunos en particular -con los que nos gustaría trabajar, con quienes nos gustaría iniciar algún tipo de relación laboral o, simplemente, que se interesen en nosotros-, deberemos tenerlos presentes cuando actualicemos nuestras redes sociales.

¡Présteme toda su atención!

Los valores diferenciales lo son todo. Y esas cosas distintas son las que nos distinguen del resto de los usuarios. Debemos, entonces, encontrar aquellas mejores características que tengamos pero, más importante aún, saber cómo transmitirlas de forma creativa con el objetivo de impactar al mundo y, lejos de resultar indiferente, que nos recuerden todos. Para siempre. Ya sea por el tono de nuestras palabras o por la forma en la que nos mostramos, necesitamos que se queden con nuestros nombres y nuestro corto perfil. Con nuestras caras. Lo necesitamos y pronto. Este es un ejemplo de la bio de la mujer del ex Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. Humor y distinción. Un excelente ejemplo a copiar.

HClinton

Go Pro!

Si nuestra idea es mostrarnos –ante todo- como excelentes y respetados profesionales, deberemos cuidar nuestra imagen al extremo. Nunca sabemos quiénes pueden estar leyéndonos; por ello es mejor cuidar los detalles de los mensajes, la ideología política o religiosa, ya que no aporta absolutamente nada al lado que buscamos compartir y promocionar. Incluso más que hablar sobre quiénes somos y la trayectoria que tenemos, tendremos que mostrarlo con nuestros trabajos. En la cancha se ven los jugadores y es mejor presentar lo que mejor hacemos y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Por lo que más quieras, evita estos cinco errores

1. Dejar la bio en blanco. ¡Déjate conocer, para eso están las redes sociales!

2. ¿“Sígueme y te sigo”? Patético. Grow up.

3. Usar mayúsculas exageradamente. No te hagas odiar gratuitamente.

4. No actualizar tu bio solo hace que te muestres viejo y aburrido.

5. Errores de ortografía: abstente. Tu credibilidad pierde valor.

Fuente imagen: digitalinformationworld