Cuando empecé a trabajar en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires nunca pensé que iba a terminar dirigiendo un área, menos un área que me gustase tanto. Desde 2011, soy Directora de Modernización Legislativa y, en estos años, nos hemos embarcado junto con mi equipo en los más variados proyectos que se les puedan ocurrir, pero el más interesante es el desarrollo de la Estrategia de Parlamento Abierto.

¿De qué hablo cuando hablo de Parlamento Abierto? Ojalá pudiera decir que tengo una definición concreta, pero es todavía un término en debate y está buenísimo que así sea. Lo que está claro es que una política para “abrir” un parlamento no puede ser igual a la que se desarrolle para un Poder Ejecutivo.

Sin embargo, hay algunos conceptos y herramientas con los cuales contamos: por un lado, un desarrollo colectivo de más de setenta organizaciones de la sociedad civil de más de quince países, la Declaración sobre la Transparencia Parlamentaria. En la Declaración se enumeran una serie de directivas que ayudan a orientar el trabajo cuando se está decidiendo sobre los datos públicos que deberían publicarse.

Por otro lado, están los conocidos “Tres pilares” de Gobierno Abierto que también creo adquieren una potencia explicativa: la transparencia, colaboración y participación como los ejes de cualquier plan de Parlamento Abierto.

La transparencia la estamos abordando desde la perspectiva de los datos abiertos. Necesaria, pero no suficiente, una política de datos legislativos publicados en formatos reutilizables es crucial para hablar de un Parlamento Abierto. Pero no solo estamos trabajando en el armado de un portal propio, sino también en abrir nuestro sistema de gestión de expedientes legislativos para la consulta. Más focalizado en quienes no son devs, es una instancia 100% neta de transparencia, donde se va a poder seguir el camino de un proyecto de Ley desde que se inicia hasta que entra al Recinto para su votación.

La colaboración profundizando en un principio la relación con las organizaciones que hacen monitoreo parlamentario para coordinar acciones, haciéndolas partícipes del desarrollo de la estrategia. Pero, obviamente, estaremos realizando eventos para trabajar con la creciente e innovadora comunidad tecnológica de la Ciudad de Buenos Aires. Que todos los actores interesados se involucren es crucial para pensar y repensar los datos legislativos desde todas las perspectivas posibles, y que cada colectivo pueda hacer los aportes que le parezca.

La participación, un poco en sintonía con lo anterior, tiene que ver con abrir canales donde el ciudadano tenga la posibilidad de incidir directamente sobre lo que pasa en la Legislatura. La idea es fomentar nuevas formas en las cuales se pueda trabajar con el ciudadano, desde crowdsourcing de proyectos de ley hasta mejorar la comunicación en redes sociales para quienes simplemente quieren estar más informados.

Pero los Poderes Legislativos tienen un problema aún más de raíz para ser abiertos: el lenguaje propio que se usa, la “jerga legislativa”, que hace que por más que “abramos todo”, hay una barrera para cruzar. Para eso estamos con el proyecto de la “WikiLegis”, donde buscamos que se puedan ir definiendo todos los términos típicos del trabajo legislativo.

Lo genial es que cada vez se está mirando más a los Poderes Legislativos, se está hablando y discutiendo sobre ellos, y cada vez hay más experiencias de las cuales aprender y compartir. El Congreso de Brasil inauguró un Laboratorio Hack dentro de su propia estructura, México acaba de organizar la “Semana del Parlamento Abierto”, Chile está coordinando las acciones del Grupo de Trabajo de Parlamento Abierto para la Alianza de Gobierno Abierto. Es cuestión de seguir mirando, ya que grandes e innovadores proyectos van a estar naciendo dentro de los Poderes Legislativos en los años venideros.

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