Alguna vez leí en algún lado que Heráclito decía que “en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos  los mismos”. O, dicho de otra manera: cuando viajamos, no solamente vamos al lugar al que vamos, sino que nos llevamos nosotros, con nuestras circunstancias y nuestras ideas.

Tal vez sea por eso que mi viaje al Mobile World Congress no haya sido la más interesante de todos los MWC a los que fui. ¿Me estaré volviendo viejo y descreído o tal vez la sensación de un congreso que es cada vez menos mobile y más device hace que se desdibuje año tras año?

Vamos primero con lo que sí vimos:

Cuando trabajaba en el mundo editorial, a toda cosa que se le agregaba a una revista se le llamaba “pifusio”. Cada vez que veo la revolución de wereable technologies, no puedo dejar de pensar en los “pifusios”: agregados a un device mayor, en muchos casos no son absolutamente necesarios pero son simpáticos de tener. Los más recordados (y fotografiados hasta el cansancio en innumerables blogs y sitios de la industria) son el Gear Fit de Samsung, destacable por tener un display curvo que sigue la forma de la muñeca; el Gear 2, también de Samsung; el Gear 2 Neo, nuevamente, de Samsung (con la única diferencia que es una versión sin cámara); el TalkBand B1 de Huawei (muy parecido al FibBit); la SmartBand de Sony y algunas rarezas como el Bionym Nymi, que utiliza el pulso del usuario como medida biométrica de seguridad. Sumado a esto, agreguemos al cocktail los glasses de todos los colores y sabores. Más allá de los –casi ubicuos en estas conferencias- Google Glass, Sony presentó un prototipo de sus SmartEyeglass (así, todo junto); los Weon Glasses, que avisan de novedades en el móvil a través de diferentes colores en un sutil led puesto en la patilla; los Lumus Glasses, anteojos israelíes que funcionan a través de gestos en lugar de comandos de voz (esto me da la oportunidad soñada de hacer un gesto de Jedi y decir “This are not the mails you are looking for”); los Mirama Glasses, aún gigantescos pero que juran que van a reemplazar completamente a un smartphone y, a todo esto, como frutilla de la torta, se organizó un evento simultáneo con el MWC con el dudoso nombre de Glasselona, la conferencia para desarrolladores de Google Glass.

¿Pueden ver el patrón en lo que estoy diciendo? Es como ir a una feria de alimentos y sólo encontrar ñoquis a la bolognesa en todos los stands. Claro, cada cocinero tendrá su receta, sus ingredientes, pero no dejan de ser exactamente el mismo plato en todos lados. Y una sensación similar es lo que me dejó el MWC: la ausencia absoluta de creatividad.

Por supuesto que hubo algunas novedades propias de la industria, como  el lanzamiento de los teléfonos con Firefox OS, los Nokia con Android… pero, más allá de esto, visitar un stand era muy parecido a otro. Todos con sus pulseritas, collarcitos o en su defecto, sus anteojitos. En resumen: interesante, pero no mind-blowing. Tal vez estamos siendo testigos de un cambio de eje en el MWC al haber también un cambio en lo que se entiende por mobile.

Ahora vamos a los vivimos:

Este año, alguien tuvo la excelente idea de hacer como parte del MWC un track enteramente dedicado al mundo startup: el 4YFN (4 Years From Now). Depende el foco de lo que se haya ido a buscar a Barcelona, puede llegar a ser más productivo asistir a las conferencias y networking del 4YFN que recorrer los infinitos stands de Huawei o Accenture en el pabellón principal.

Este track me pareció excelente y hubo charlas que -en algún sentido- me hacían acordar a SXSW pero más orientado a negocios: Martin Varsavsky entrevistando a Jan Koum (¿hace falta explicar a esta altura del partido quién es este señor al que le dieron un cheque de 19 mil millones de dólares hace unos meses?) o un panel que -en mi opinión- fue maravilloso con Massimo Banzi, creador del Arduino y la Dra. Genevieve Bell, antropóloga residente de Intel y -una vez más, en mi opinión- una de las mejores analistas de la relación de los seres humanos con las nuevas tecnologías.

Y como broche final, 4YFN tuvo una competencia de startups (ninguna de América Latina) pero que no estaba nada, nada mal.

En resumen, durante el MWC, Barcelona ofrece dos grandes eventos: si buscas inspiración, contactos, presentar una idea, validarla y conocer gente que te puede ser util, 4YFN es el evento que te recomiendo. Si por el contrario, lo que buscas es una visión más corporativa, hacer contactos con otras empresas ya consolidadas, el MWC es lo tuyo.

Fuente imagen: reviews.cnet.com

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