A lo largo de los últimos años, me encontré con diferentes situaciones que involucraban startups y advisors. Desde excelentes hasta mediocres, por ello les haré un resumen de lo que aprendí hasta el momento:

Entregar solo acciones.

Dale a los advisors acciones (preferentemente comunes y no preferidas). Si un advisor se acerca para ayudarte y te pide dinero a cambio de su colaboración, corre lejos. No es un advisor, es un empleado.

Entrega pequeñas cantidades.

No hay una regla de oro aquí pero la idea es entregar algo pequeño a cada uno de los advisors, salvo que sea una figura importantísima que te lleve directo hasta la luna. Actualmente, veo entre 0.10% y 2.5%, aunque hay valores atípicos y bien justificados como toda excepción a una regla. Si bien si al proyecto le va fantástico, el advisor se llevará su recompensa, la idea es que la compensación en acciones sea algo mas simbólico comparado con la posibilidad de hacer realidad un proyecto.

Devengar, devengar y devengar.

El advisor le dará valor a tu compañía a largo tiempo. Por lo tanto, asegúrate que estás devengando sus acciones a lo largo del tiempo y en base a estándares de colaboración pre-establecidos. Si el advisor desaparece, no cumple con lo pactado o genera conflictos de interés en tu negocio, puedes terminar el trato y por lo menos no entregaste todas las acciones que tenías planeadas.

Separa los roles de los advisors e inversores.

Es común que un inversor en su primera etapa tenga también un rol de advisor en la compañía. Y eso está bien. Solo ten presente separar los dos roles porque, si las cosas van mal, puedes terminar tu trato de advisor y recuperar las acciones sin tocar el dinero real de inversión.

Cambia a través del tiempo.

No es el mismo advisory board que necesitas en un proyecto que recién comienza, en donde haces un foco importante en el desarrollo de producto y tecnología, que una compañía que está apostando por expansión y crecimiento. Elige advisors que se adapten mejor a la etapa en la que está tu proyecto.

Focaliza en el valor, no solo en los nombres.

Todos quieren grandes nombres en su advisory board pero, con frecuencia, aportan poco a las operaciones del día a día. Presta atención a qué traerá cada advisor a la mesa. ¿Tus puntos más flojos están en las áreas de ventas B2B, un nicho específico, vertical o desarrollo móvil? Asegúrate que tienes a los advisors correctos. Y, como dije en el punto anterior, aquellas áreas complicadas deberán mejorar si haces las cosas de forma correcta y, probablemente, necesites de nuevos advisors cuando los desafíos se hagan más grandes.

Fuente imagen: theyec.org

Compartir