“La vida es corta, ten un amorío”. La frase es una invitación de AshleyMadison, la web líder en contactos extramatrimoniales que busca juntar a personas que quieren serles infieles a sus maridos y esposas. La pregunta de rigor es la siguiente: si la infidelidad queda solo limitada al plano virtual, ¿puede ser considerada como tal o, simplemente, cuando este engaño pasa a lo carnal hablamos verdaderamente de una metida de cuernos? A quien le quepa el sayo, que se lo ponga.

Amores modernos

Ya sea para pasar el momento o para entablar una relación duradera, sólida y seria, Tinder está hoy en boca de todos y día tras día gana fama mundial entre los jóvenes. El funcionamiento de la aplicación es fácil: toma los datos del perfil que el usuario tiene en Facebook –pudiendo elegir las imágenes que estarán visibles para toda la comunidad en busca de amor, pasión y rock and roll, al igual que algunos datos adicionales- y éste solo deberá arrastrar hacia la izquierda a las personas que no interesen y a la derecha a las que sí. Pero, ¡atención! La característica particular de esta opción es que busca automáticamente a todas las personas que se encuentran cerca del usuario, un punto fundamental a tener en cuenta antes de hacer cualquier movimiento. Mucho más resguardado, Tinder plantea ser la forma en la que las personas se conocen, “como la vida real pero mejor”. Con menos de un año en el mercado, hoy une diez millones de parejas al día.

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Infidelidad 2.0

Internet y las redes sociales cambiaron para siempre el adulterio. Más claro, imposible. Y, tal vez, hoy es más fácil caer en la dulce y trágica tentación de meter los cuernos. Para algunos, el sexting –envío de mensajes o fotos hot a través de diversos devices– tiene sabor a poco y hay que recurrir a otras alternativas. Sitios como Victoria Milan o Gleeden incitan a los encuentros extraconyugales y, a decir verdad, la aceptación es sorprendente y el flirteo virtual está a flor de piel en todos lados. De forma muy sencilla y en tan solo segundos, cada usuario crea un perfil y comienza a rastrar el vasto universo de otros cheaters que, como ellos, están en la búsqueda. Second Love –la plataforma creada en 2008 en los Países Bajos que desembarcó en América Latina tres años más tarde- expresa que el coqueteo “no es sólo para solteros” y propone a quienes se interesen en el portal que tomen la iniciativa y obtengan “un segundo amor”.

El dulce néctar del anonimato 

Para aquellos que prefieren preservar su identidad hasta en el más mínimo detalle –or sort of-, hay apps especialmente pensadas como plataformas para secretos guardados, un espacio en donde ventilar los trapitos y descargar emociones o pensamientos (y compartirlas con el globo). Whisper, Secret y Yik Yak son algunas de estas aplicaciones. No se trata de quién eres sino de lo que quieres compartir. Desde Secret, aseguran que todo lo contado allí permanece anónimo, ya que se toman la seguridad y privacidad muy en serio. Denominada como la nueva obsesión de Silicon Valley según la revista Time, esta app conecta a las personas de manera anónima a través de sus libretas de direcciones; de esta forma, los mensajes aparecen únicamente cuando provienen de un “amigo” o del “amigo de un amigo”. OKCupid y Plenty Of Fish son otras dos opciones a la hora de conocer gente cuando los bares, gimnasios y oficinas pasaron de moda y ya no son espacios tan comunes para ligar.

secondlove

¿Cómo tener una aventura virtual y no dejar rastros?

1. Crear passwords indescifrables para las sesiones.

2. Tener siempre la coartada perfecta ante eventualidades imprevisibles.

3. Borrar todo tipo de historial que pueda quedar extraviado en el device.

4. Mantener e-mails paralelos y secretos.

5. Y, por último, tener previamente establecidos los límites del juego.

Fuente imagen: www.taringa.net