Internet creó una nueva forma de emprender, que cambia fuertemente la manera de arrancar un emprendimiento. Y eso es bueno y malo… Para que aproveches lo bueno y evites los riesgos, en este post quiero compartir nueve claves para lanzar con éxito un proyecto de internet. En esta entrega, las cinco primeras.

En los posts mencionados más arriba desarrollé los pasos para “apropiarse” de una idea, no a través de una patente, protección que es efectiva en muy pocos casos, sino mediante un proceso de investigación que te convierta en la persona más idónea para llevar ese proyecto adelante. La herramienta central para ello, a mi modo de ver, es el uso del Excel para construir un modelo operacional del negocio en cuestión que te asegure entenderlo a fondo  y saber qué es lo que no sabés. Complementando eso con la búsqueda de respuesta a los interrogantesalgún viaje y un poco de investigación de mercado casera, se puede llegar a ser “dueño” de tu idea y conseguir capital para llevarla adelante.

Para la mayoría de los proyectos, ese método, que llamaremos el “método largo” sigue siendo cierto y aplicable. Pero en aquellos que son “de internet puros” hay un modo mejor de hacer las cosas. Un proyecto es “puro” cuando prácticamente toda la operación de la futura empresa se realiza online y casi no involucra otros recursos que programación. En ese caso, en vez de hacer un proceso minucioso para entender el negocio en detalle, es mejor avanzar con un proceso rápido de ensayo y error.

Esto es posible porque el costo de programar y echar a andar un piloto es relativamente bajo y requiere capital muy limitado. Si disponemos de ese mínimo capital (que a veces son horas de trabajo de los propios fundadores), no es necesario convencer a nadie de que el negocio va a funcionar hasta que la realidad misma lo haya demostrado. Y puede ser más caro y lento investigar para saber si algo va a funcionar que simplemente intentar y ver qué pasa.

En ese caso, se puede usar un “método abreviado”. Para ello, lo que hay que hacer es armar el sitio rápido y “tirarlo al agua a ver si flota” (ahora se entiende el por qué de los patitos de la foto, ¿no?). Pero este proceso, si bien es mucho más sencillo y veloz que el de los posts anteriores, tiene sus claves para funcionar bien.

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Acá va la primera parte de mis consejos para lanzar un proyecto de internet puro:

1. Confirma la “pureza internética” de tu proyecto. Este método para lanzar una empresa es tanto más simple que el anterior que muchas veces los emprendedores prefieren engañarse sobre el grado de “pureza” de su emprendimiento solamente para evitar el trabajoso proceso de modelar y entender a fondo su proyecto para apropiárselo. ¡No te engañes! Son pocos los proyectos realmente “puros”. Si, por ejemplo, tu proyecto requiere tener stock de productos, montar una fuerza de ventas o un área de atención a clientes, al menos ese aspecto del negocio requiere ser modelado y ya no recomiendo usar este método abreviado.

No escatimes esfuerzo. Si el proyecto lo requiere, tomate el tiempo de hacer el proceso largo y entenderlo a fondo.

2. Analiza y entiende a quiénes estás copiando. La mayoría de los proyectos son una copia o una adaptación de algo que ya existe. Y eso es muy bueno. Las probabilidades de éxito al inventar algo completamente nuevo son remotas. Por eso, salvo que estés muy dispuesto a jugar a todo o nada, yo desaconsejo en general tratar de inventar el próximo Twitter. Es casi como jugar a la lotería.

Si tu idea es copiar/adaptar, antes que nada, asegúrate que tu proyecto sea un “copycat” y no un “parripollo”. No malgastes tu tiempo haciendo parripollos. Una vez confirmado eso, entiende tan a fondo como puedas la experiencia de las empresas que ya existen. Si realmente crees que estás por hacer algo completamente nuevo, no dejes de investigar si no hay antecedentes. Incluso en cosas que no existen casi no hay ideas que no hayan sido intentadas antes y de ningún lado se aprende tanto y tan barato como de los fracasos ajenos.

3. Prueba, prueba y prueba. Justamente por el poco tiempo dedicado a refinar la idea, no tomes tu visión de la misma como correcta. La posibilidad de ya no necesitar entender a fondo nada y dejar que los usuarios te enseñen lo que quieren es el cambio más revolucionario en la manera de emprender que trajo internet.

Parte de lo genial de que programar sea barato es que se pueden intentar muchas opciones para todo. Cada aspecto del sitio debe ser sometido a “A/B testing”: mostrar a diferentes visitantes sitios donde todo lo demás sea idéntico pero un detalle esté modificado. La idea es medir los cambios en la respuesta frente a esas diferencias. Lo que no funciona se mata. Y lo que sí funciona se abre de nuevo en dos para un nuevo A/B test. Este es el paso crucial de diferencia con el proceso anterior. Tu sitio final no es resultado del trabajo de un “diseñador inteligente” sino de sucesivas generaciones de selección natural en la que sobrevive el más apto.

4. No te olvides que emprender es más que programar un buen sitio. Este tipo de proyecto es que, por el uso intensivo de programación en las etapas iniciales, frecuentemente son liderados por programadores. Y no siempre un buen programador es un buen emprendedor. Para que una empresa “pura” prospere es necesario hacer muchas más cosas aparte de armar un buen sitio. Habilidades para ventas, marketing, finanzas, búsqueda de inversores y operaciones son también esenciales.

La etapa del startup y la del A/B testing se puede hacer solo con programadores, pero todo lo que viene después si la cosa funciona ya no. Es habitual que muchos programadores, entusiasmados con su idea, tiendan a subestimar el rol vital de estas otras áreas y/o sobreestimar su propia capacidad para manejar esos otros temas. Haciendo el “proceso largo”, el modelado del negocio dicta claramente el equipo necesario para ejecutarlo. Si se saltea ese planeamiento hay que dedicar un tiempo a definir la composición ideal del “team” y asegurarse de poder armarlo a tiempo. Cuando “tirás el sitio al agua” tenés que tener pensado todo lo que vas a hacer si “flota”. Eso incluye armar un equipo sólido y complementario y un plan de acción para transformar un sitio en una empresa.

5. Pon el uso por sobre la funcionalidad. Otro defecto frecuente en proyectos “puros” de internet, especialmente los liderados por programadores, es pensar exclusivamente en la funcionalidad y muy poco en la usabilidad del sitio. Obsesionado con su idea, los geeks asumimos que todos los usuarios serán tan familiarizados con la tecnología como nosotros y hacemos sitios que muy pocos pueden entender y navegar con soltura. Es fundamental hacer abundantes pruebas con gente “común” antes de lanzar e incorporar su feedback.

A veces, incluso, vale la pena contratar unas horas de alguien especialista en el tema que le pegue una “navegada” y nos alerte sobre posibles errores. El proceso de A/B testing se puede usar también para afinar estos temas.

En la próxima entrega, la segunda parte.

Fuente imagen: Flickr/KatySilbsecommercerules.com

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