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Buenos Aires, Palermo, 10 AM. Puntualmente, llegamos a las oficinas de Wayra, la aceleradora del Grupo Telefónica, para nuestra entrevista con uno de los líderes de Acámica, la plataforma de educación online que ya cuenta con más de cuarenta y tres mil usuarios, en menos de un año de vida. Nacho Puig Moreno es quien amablemente nos recibe y nos ubicamos en uno de los livings para realizar la entrevista. Acámica es una propuesta educativa alternativa, hoy puntualmente en tecnología, con el objetivo de que más personas puedan tener acceso a una buena educación y, por consiguiente, a un trabajo. “Hoy en día hay millones de jóvenes desempleados y muchísimos trabajos que requieren skills de tecnología que no están siendo ocupados, por lo que el problema es muy visible. Nosotros con Acámica queremos ayudar para que mucha gente tenga una oportunidad de trabajo digna”, afirma el COO de la compañía, en una visión un tanto romántica para la actualidad de América Latina, por la falta de recursos y posibilidades que existen sobre todo entre las clases más bajas. “Quizás ahora estamos en una etapa más idealista pero actualmente pensamos así y lo queremos creer así. Espero que la pared que me llegue a comer no sea tan dura, y poder lograr lo que nos propusimos desde un principio”, concluye.

Acámica se lanzó formalmente en mayo del 2013, aunque las conversaciones empezaron antes. El equipo está compuesto por Nacho Puig Moreno (29), el fundador de CuevanaTomás Escobar (24)-, Gonzalo Orsi (28) y Juan Badino (25).

-¿Cómo se forma el equipo? ¿Cómo se conocieron?

-La historia arrancó con Gonza. Nos conocimos en un startup weekend, teníamos muchos amigos en común y pegamos buena onda rápido y empezamos Acámica en ese fin de semana. Con Juanchi, que es mi cuñado, ya veníamos desde hace mucho tiempo queriendo emprender y él siempre me había dicho de hacer algo relacionado con la educación. Así que cuando le conté la idea me dijo que se sumaba de una. Pero nos faltaba todavía una pata tecnológica, y Gonza me comentó que era amigo del pibe que había hecho Cuevana, con lo que no dudé de que él era el indicado. Así que fuimos a pitchearle la idea, y nos sorprendió porque Tomi se copó de entrada, lo tomó muy personal. Cuando él estaba haciendo Cuevana, dejó la facultad y mucho de lo que aprendió lo sacó de internet. Obviamente, con la experiencia que tiene, él adquirió un rol súper preponderante. La verdad es que es un crack, sabe de todo y hace de todo. Tiene visión de tecnología, tiene visión de negocios y hasta te podés juntar a tomar una cerveza y habla cosas interesantes (risas).

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Ser cuatro co-fundadores es algo que no se ve muy a diario en las startups locales, y un impedimento para ciertos inversionistas, ya que suelen objetar que los emprendedores pueden llegar a perder la motivación debido al poco equity que les queda, luego de diluirse con la entrada de capitales. “Mi primera respuesta a eso es que, si bien puedo ser uno sólo y ser dueño de todo, prefiero tener un porcentaje menor y ser dueño de algo mucho más grande. Educación es una industria de capital intensivo, o sea que necesitás mucha plata, debido a la cantidad de contenido necesario y a que los tiempos son muy largos, porque en la educación todo lleva su tiempo”, afirma Ignacio.

Parte de la aceleración de Wayra consistió en la inyección de cincuenta mil dólares de capital, que se le sumaron a otra inversión de ochenta mil dólares por parte de un emprendedor canadiense apasionado por la educación online: “Esto ahora nos sirve para contratar un par de personas más y seguir produciendo contenido, aunque la idea es en los próximos meses es salir a hacer una primera ronda de inversión, para hacer explotar esto que tenemos”.

-¿Cómo es su modelo de negocio?

-Al principio, nuestra estrategia fue cargar contenido gratuito para validar la idea y ver si alguien estaba interesado en Acámica y en nuestra plataforma. El siguiente paso fue empezar a monetizar y lo estamos haciendo con nuestro primer curso pago, que, sin hacer publicidad ni difundirlo mucho, ya recaudamos dos mil dólares (el costo del curso es 9,99 USD). Actualmente no estamos cobrando una suscripción mensual, como indicaría el modelo de negocio tradicional, porque aún no tenemos suficiente contenido, aunque lo analizamos a futuro. También estamos empezando a implementar como una carrera larga, que denominamos un camino de aprendizaje, donde vos no se vean solo curso al azar sino que se siga un hilo conductor desde que empieza hasta que termina. Buscamos que alguien que venga con cero conocimientos se pueda convertir en un programador experto a través de Acámica. En este caso, si bien hay que probarlo primero, lo mejor sería cobrar todo el curso entero como hace OpenEnglish.

-¿Y cómo es su experiencia en Wayra?

-Lo que tiene de bueno Wayra, entre muchas otras cosas, es la flexibilidad. Además, entienden muy bien que Argentina no es Sillicon Valley. Muchos emprendimientos en cuatro meses en una incubadora no están todavía para salir a levantar cuatro millones de dólares, como sí pasa en Estados Unidos. Es otro ecosistema, mucho más verde. Hay veces que quizás estas mandando al muere a un equipo espectacular, que está tratando de resolver un problema central, por no brindarle unos meses más de apoyo. Te ofrecen mucha consultoría, en tema de analítica, métricas, usabilidad, mismo en aspectos financieros de cómo levantar una ronda de inversión, etcétera. Pero igual esto es como la universidad y como todo en la vida: si vos querés pasar como un fantasma, nadie te va a decir nada. Está en vos involucrarte y tratar de sacar el mayor jugo posible.

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Viviendo hoy en lo que se denomina la revolución de la información, no parecería muy difícil acceder a un tutorial de programación en internet de forma gratuita. De hecho hay muchos en YouTube y en blogs especializados, por lo que no parece un mercado muy sencillo del cual se pueda salir airoso. Sin embargo, hay varios ejemplos en Estados Unidos de empresas que resultaron muy exitosas, como Lynda.com, que cuenta con más de cuatro millones de alumnos, o Coursera que ofrece contenidos de las universidades de Harvard y Stanford entre otros.

-¿Cómo se diferencian de la competencia?

-Hoy el contenido en internet es un commodity, todos pueden tener acceso a él y consumirlo. Hoy si querés aprender algo, vas a YouTube y quizás ves un buen tutorial. Nosotros queremos proporcionar una experiencia educativa excelente desde todo punto de vista. Hoy cualquiera tiene que estar preparado para competir contra lo gratis y para eso tenemos que dar la mejor experiencia de aprendizaje online. Esto implica una plataforma impresionante, un contenido excelente en calidad de audio y video y de conocimientos, una experiencia en la que te entretengas y sea un aprendizaje bidireccional.

-¿Cómo definen los contenidos?

-Ahora nos estamos focalizando en programación, diseño web, mobile, etcétera, que son los temas que conocemos. Y, al estar metidos en la industria, podemos saber qué se requiere, qué es lo que funciona y qué está por venir. Después pensamos en ideas que podrían funcionar y lo definimos bien con el profesor a cargo del curso. La realización del curso demora alrededor de tres meses. Nuestra demora más grande es la curva de aprendizaje del profesor que, hasta que le agarra la mano, se tarda un poco. Hacer los cursos no es tan sencillo como sentarse y hablarle a una cámara, es un proceso mucho más complejo que consiste en analizar los contenidos, hacer un script, determinar las evaluaciones, qué proyectos vas a utilizar, cómo va a interactuar el alumno con la comunidad y mucho más. La educación es súper importante para la gente, es casi como la salud.

-¿Y los profesores?

-A los profesores primero los contactamos por conocidos o amigos. Pero ahora empezamos a hacer entrevistas con profesores potenciales que pensamos que son acordes a la filosofía de Acámica. Buscamos a los que sientan pasión por enseñar, los que sientan que la educación los completa.

Desde el punto de vista legal, Acámica es una sociedad anónima en la Argentina, y también crearon una sociedad anónima en Delaware, Estados Unidos, para no tener impedimentos a la hora de levantar capital extranjero y para mayor facilidad en las cobranzas de todos los alumnos de América Latina. “Hicimos todo ‘by the books”, sabiendo que nos iba a salir un poco más caro al principio, pero en busca de mitigar posibles riesgos en un futuro”, completa Nacho.

Sabiendo que los comienzos de una startup son, en general, los momentos más duros de un emprendimiento y los que mayor esfuerzo y dedicación insumen, Nacho piensa: “Nosotros siempre tratamos de balancear vida y trabajo. Sabemos que las primeras etapas son las peores, pero aún así tratamos de descansar lo necesario. Con pocas horas de sueño, mi cabeza no piensa igual que cuando estoy descansado. Tener lo mínimo y necesario es indispensable, poder estar con tu esposa, salir a tomar una cerveza con amigos o jugar al fútbol es necesario. Al día siguiente, funcionás mucho mejor, sos mucho más productivo”.

-En este año de vida, ¿qué errores cometieron?

-A medida que vas avanzando, vas aprendiendo más. Al principio queríamos que tuviese más impacto con la gente más humilde. Pero después nos dimos cuenta que, lamentablemente, la plataforma que tenemos hoy no la usan y no resulta tan fácil como se aparenta desde Estados Unidos esto de subir una clase online y listo. Las personas más humildes hoy tienen otras preocupaciones, necesitan saber qué van a comer esta noche, en vez de tomar un curso en internet. También, al principio, cometíamos el error de solapar las tareas. Gonza y yo nos cruzábamos mucho y terminábamos haciendo el mismo trabajo. Por suerte todavía no cometimos ningún error que nos pudiese haber hundido.

Para finalizar, Nacho nos deja una recomendación que a su entender es el factor principal del éxito prematuro del equipo de Acámica“Necesitás gente realmente comprometida. Compromiso y motivación es la clave para todo. No te puedo explicar la cantidad de gente que a la primera de cambio abandona, y eso es un problema terrible. Y también claramente tenés que estar convencido y muy focalizado del problema que estás tratando de resolver porque, en definitiva, si lo que estás haciendo no te motiva, lo vas a terminar dejando”.