Tema: “Las mujeres y la programación”. Parece como si estuviéramos discutiendo sobre esto hace décadas. ¿Pura sensación o brutal realidad? Los números muestran que cada vez hay menos féminas en el mundo del coding. Recientemente, Google compartió un documento en donde se destaca que tan solo el diecisiete por ciento de sus empleados son mujeres. Y, en una economía que crece a pasos agigantados como la tecnológica, el análisis recoge que las muchachas se están quedando atrás en cuanto a programación se refiere. Por supuesto, América Latina no es la excepción.

Nitasha Tiku es una periodista especializada en tecnología. Desde su espacio en The New York Times contó su experiencia en el terreno del how-to-code: todo comenzó jugando al “¿Dónde está Carmen San Diego?” y una gran motivación innata. En la actualidad, todavía muchos padres están en contra de que sus hijos pasen tiempo de ocio frente a una pantalla pero sostienen los que saben que quizás una buena forma de acercar a las pequeñas al universo de la programación podría ser mediante el gaming, un espacio en donde se sientan cómodas y atraídas para lograr una mejor experiencia y resultados reales.

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Mediante su publicación, Tiku saca a la luz iniciativas como la de Scratch, una plataforma de programación open-source en donde los más pequeños pueden crear códigos de juegos y animación, y compartir proyectos; y ThoughtsSTEM, una organización que les enseña a niños de entre ocho y dieciocho años el arte del coding a través de programas extracurriculares. Finalmente, la periodista llega a una conclusión: para romper con esta gender gap, las escuelas deberían adoptar estas ideas, atraer e inspirar a niñas. Además, sostiene que un factor esencial es la presencia de roles femeninos que actúen como modelos para romper con estereotipos erróneos.

Cambio de paradigma, ¿una posibilidad real?

Las mujeres que hoy en día trabajan como programadoras o developers pudieron haber tenido dos historias de vida posibles. Quizás vivieron su etapa de niñez siendo instruidas y motivadas por sus padres para adentrarse en el mundo del coding en sus ratos libres o después de terminar sus tareas escolares, mientras otras elegían ballet, piano o algún deporte. La otra posibilidad es que solas se hayan abierto camino, ya de grandes, en un mundo súper poblado de hombres en donde la brecha se extiende a sus anchas diariamente.

Este problema no entiende de territorios y es igual en todos lados. Hoy (y tal vez desde hace décadas y décadas) son contadas las chicas que se sienten atraídas por STEM (science, technology, engineering and math). Por consiguiente, hasta que no se profundice en la búsqueda de mentores y mentoras que sean interesantes y propongan nuevos mundos desde pequeñas o juegos que las incentiven a hacer de esto (en principio) un hobby apasionante y divertido, los números seguirán estancados.

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Por supuesto, los coding bootcamps y campamentos de tecnología son una buena alternativa para que las más chicas comiencen desde temprana edad a involucrarse en el mundo de los códigos. Se trata de cursos intensivos para aprender a programar que también están abiertos para los más chicos y que proponen un estilo “manos a la obra” en donde, rápidamente, los alumnos obtienen resultados que lo motivan a seguir metiéndose en el terreno del coding. Girls Who Code, por ejemplo, es una ONG que trabaja para acortar la brecha de género en los sectores tecnológicos, a través de la educación, la inspiración. De esta forma, les brinda a las niñas las habilidades y los recursos para alcanzar oportunidades en el campo de la computación.

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Otra excelente iniciativa es Girl Develop It, un programa que provee mentorship e instrucciones. “Estamos comprometidos a hacer que las mujeres de todas las edades, razas, niveles de educación, ingresos y crianza pueda crear seguridad en sus habilidades para desarrollar aplicaciones web y móviles”, sostiene su sitio. Ladies Learning Code, por su parte, es un programa que busca ayudar a las mujeres a aprehender conocimientos de programación de forma colaborativa. Pero, si bien estos ideas van de país en país presentando propuestas e incentivando a las jóvenes a sumergirse en el mundo coder, todavía no hay una cultura en la región lo suficientemente fuerte como para crear estas ideas aquí y desarrollarlas en profundidad dentro de nuestro territorio.

Grandes women coders de América Latina

Por supuesto, hay enormes mujeres de la región que se han volcado a la programación y hoy lideran pequeñas, medianas y grandes empresas. Alejandra Negrete es Co-Founder & CTO de TheSocialRadio, una aplicación web y móvil (iOSAndroid) que lee tu feed de Twitter en siete posibles idiomas (inglés, español, italiano, francés, alemán, portugués y ruso) y, además, permite reproducir música de fondo, ya sea MP3 o de servicios como Spotify, Rdio o alguna aplicación de música. Por su parte, Pamela Scheurer es la CTO de Nubimetrics, una plataforma cloud-based de Business Intelligence y Analytics para vendedores de MercadoLibre. Susana Cipriota es Co-Founder de Funne.ly, una plataforma que optimiza las publicaciones de Facebook Ads para tiendas en línea. Laura Orfanó es CEO de Rucatech, una empresa argentina que ofrece soluciones de e-commerce, aplicaciones móviles y software a medida. Cecilia Retegui es Founder de Zolvers, una guía en la web para resolver tareas del hogar o la empresa. Y estas son solo cinco de tantas.

Si realmente queremos que desde niñas, las mujeres aprendan a programar, debemos mostrarles que pueden hacerlo. Y tendremos que utilizar una forma grande, creativa e innovadora para que entiendan que no solo los geeks o los súper dotados pueden desempeñarse en esta área.

Fuente imágenes: myschoolroom.commyschoolroom.net

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