En mi opinión, y basado en mis diez años de experiencia, los modelos de fomento al emprendimiento digital han fracasado en la mayoría de los países de América Latina (salvo en Argentina) porque han comprado recetas inaplicables de Silicon Valley y otros hubs exitosos, cuyos desarrollos llevaron un tiempo considerable y donde existieron ciertas condiciones que en nuestros mercados aún no se han dado.

El emprendimiento es algo que se debe hacer paso a paso, y con esto me refiero a que hay un orden lógico de trabajo y una cantidad de validaciones necesarias para avanzar de manera correcta, ordenada y eficiente. A través de varios posts iré explicando este orden, que empieza con el análisis del entorno y el mercado (arenas competitivas), continúa con la determinación de la oportunidad de mercado, se sigue con la formulación y validación de la propuesta de valor, se concreta con el modelo de negocio y se ejecuta con el producto mínimo viable.

De acuerdo con lo afirmado en el primer párrafo, enumero a continuación algunas variables que han influido en que el emprendimiento digital en nuestros mercados no haya logrado los resultados esperados.

– En América Latina los mercados están mucho más regulados que en países desarrollados y las trabas al desarrollo de ciertos modelos de negocio digitales son, aunque absurdas, muy tangibles. ¡El #entorno legal y político es clave!

– Tampoco hay entendimiento del mercado y la industria: todos se lanzan a desarrollar producto a partir de hipótesis sin validar y con un grave desconocimiento del tema, solo basados en validación por “falsos early adopters” (amigos y usuarios comprados).

– Se piensa que “tráfico comprado” es sinónimo de tracción y las métricas claves son ignoradas por completo.

– No hay cultura de emprendimiento en las universidades, ya que forman profesionales para emplearse en grandes empresas (o eso quieren los estudiantes). Asimismo, los centros de emprendimiento que se dan desde la academia son muy teóricos y dirigidos por personas inexpertas en la realidad del emprendimiento.

– Los desarrolladores web y mobile no tienen “cabeza” de negocios.

– Los estudiantes de negocio poco entienden de la dinámica de los negocios digitales, sobre todo de modelos de negocio, de revenue y necesidades de financiación.

– Las expectativas están sobrevaloradas en todo sentido. Se piensa que una app o un jueguito valen millones…

– No hay visión de donde están realmente las oportunidades.

– Los modelos de acompañamiento basados en mentorías no son los adecuados, principalmente porque no hay mentores preparados y con experiencia en el tema.

Por esto, cuando los grandes gurús que importamos nos vienen a decir que lo primero es construir un MVP (producto mínimo viable) para salir a captar early adopters (primeros adoptantes que son technology friendly) e iterar tantas veces hasta llegar a la propuesta de valor ideal, solo llevan al fracaso a los jóvenes inexpertos emprendedores. Estos no son capaces de aplicar tan rápidamente las enseñanzas de la costa oeste americana sino que para peor, se encuentran con que luego de los early adopters no hay nada, sea bien porque el mercado es pequeño o porque hay un gap enorme entre los primeros y el resto del mercado o porque el entorno nos puso un freno brusco como en el caso Uber en Bogotá (del que ya hablaré en otro post).

Señores del ecosistema emprendedor de América Latina, vayamos #PasoAPaso y empecemos por enseñar a nuestros emprendedores (digitales y no digitales), pymes y mipymes a entender, en principio, a las arenas competitivas. Para ello es clave analizar el entorno y el mercado: no queramos correr antes de aprender a caminar.

Nota: en los últimos dos años hemos visto más de 500 startups digitales en la región y no más del 5% ha hecho bien su tarea y está en condiciones de crecer sostenidamente a partir de recibir inversión privada.

Fuente imagen: larepublica.co