A fines de los ’80, Tetris era la definición perfecta de lo que debía ser un videojuego. Simple, directo, lo entendíamos con apenas verlo, divertía y podía ser jugado tanto casualmente como de forma hardcore. Es por esto que es uno de los juegos más reconocidos de la historia y es casi imposible que una persona no lo haya jugado, al menos, una vez.

Tetris fue creado en Rusia en 1986 por Alekséi Pájitnov, en una computadora Electronika 60 en la Academia Central de Ciencias de Moscú. El nombre viene del latín “tetra” que significa cuatro, por eso todas las piezas del juego están formadas por cuatro bloques. El mismo, automáticamente, comenzó a ser un éxito atrapando a cualquiera que lo probara.  El nombre de Pájitnov y el de Vadim Gerasimov (programador del portIBM PC) comenzaron a cobrar importancia en la escena local rusa. Al año siguiente, el juego se extendió hasta Budapest, donde un grupo de húngaros lo trasladaron a Commodore 64 y Apple II.  Esta es la versión que llamó la atención del presidente de Andromeda Soft, Robert Stein, quien es el protagonista y villano de esta historia. El juego le gustó tanto que estaba seguro de que sería un éxito en cualquier lugar. Así que viajó hacia Moscú para comprar los derechos. Pero resultó que a la Academia de Ciencias no le importaban los juegos y no estaban para nada interesados en ponerse a realizar un negocio con esto. Entonces lo mandaron al mismísimo Pájitnov a negociar su juego. Stein le ofreció 100 mil libras por los derechos y el ruso le respondió que a la Academia podría llegar a interesarle.  Stein se quedó contento y regresó al Reino Unido.

Lo primero que hizo el empresario al llegar fue vender todos los derechos para desarrollar Tetris (menos en arcade y portátiles) a Mirrorsoft UK y su filial americana Holobyte Spectrum, ambas propiedad del multimillonario Robert Maxwell.  Y sí, están leyendo bien, Stein se puso a vender los derechos del juego sin haber firmado ningún contrato con los rusos y el equipo de Mirrorsoft lanzó el juego para PC con una gran aceptación en todos los mercados. Al mismo tiempo, Stein intentó armar un plan para tomar a los húngaros como los verdaderos creadores del juego y comprarle los derechos directamente a ellos. Pero, todo se complicó cuando la revista CBS Evening News entrevistó a Pájitnov como el creador del Tetris. En Rusia, entonces, se enteraron que su juego estaba siendo comercializado en Occidente sin su permiso, por lo que la ELORG (un organismo del gobierno ruso que controla las exportaciones) mandó un telegrama a Mirrorsoft diciendo que su versión del juego eras ilegal. Como consecuencia, Stein viaja a Moscú para comprar, finalmente, todos los derechos definitivos. Pero, traas varias negociaciones lo único que consiguió fueron los derechos para versiones de computadora. Sin embargo, regresó a Reino Unido, proclamando de nuevo que poseía todos los derechos.

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Buscando generar más ingresos, Spectrum (la filial americana de Mirrorsoft) dio los derechos para comercializar el juego en Japón a un estudio llamado Bullet-Proof Software, propiedad de Nintendo. Mientras tanto, al otro lado del océano, Mirrorsoft le ofrecía los derechos de comercialización en Norteamérica y Japón a Atari (bajo la firma Tengen). Empezó así una batalla legal entre Nintendo y Atari por ver quién se queda con el mercado japones. Lucha, finalmente ganada por Nintendo, que en 1988 lanzó el juego para la consola Famicon, vendiendo 2 millones de copias.

La historia continúa en noviembre de 1988. Nintendo se encontró ultimando el lanzamiento de su consola portátil Game Boy y creyendo que Tetris sería un gran juego para la misma. Por este motivo, Hank Rogers (Presidente de Bullet-Proof Software) se puso en contacto con Stein para conseguir los derechos de portátiles. Intercambiaron faxes por tres meses en los que Stein constantemente repetía que “tenía que viajar a Rusia”. Entonces Rogers, empezó a sospechar que había algo extraño en este negocio, tomó sus valijas y se subió a un vuelo hacia Moscú.

Rogers se contactó con Alexei Belikov,  líder de la ELORG y le contó que estaban pensando en lanzar una nueva consola portátil y que Tetris, debido a su gran éxito comercial con su versión de Famicom, sería un excelente título de lanzamiento para la nueva portátil. Finalmente, le mostró una copia del juego. Belikov no comprendió lo que pasaba, se quedó atónito y terminó aclarando que nunca dieron los derechos para consola, Stein solo tenía los derechos para computadora.  Consternado, le dijo que se reunieran de nuevo al día siguiente porque esa misma tarde tenía que ver tanto a Stein como a Maxwell.

Primero le tocó el turno a Stein. El contrato que firmaron tenía como cláusula definir qué era una PC: “PC’s que constan de un procesador, monitor, unidad de disco, teclado y sistema operativo”. Pero en esa negociación también consiguió los derechos para arcades. Maxwell llegó entonces y Belikov lo recibió con el cartucho de Famicom en la mano.  Maxwell dijo que no tenía idea de lo que estaba sucediendo, que su compañía nunca le había vendido los derechos de consola a nadie, que esa copia era pirata. Hasta que vio la firma de Spectrum y entendió todo. La otra filial de la compañía los había traicionado. A pesar de intentar negociar, lo único que consiguió fue que le den la posibilidad de pujar por los derechos con Nintendo.

Esa misma noche, Rogers se juntó con Pájitnov y se hicieron amigos. Llegaron juntos al día siguiente a la oficina de ELORG y Nintendo ofreció hacerse cargo de devolverle todas las ganancias que generó la venta de cartuchos de Famicom y, de paso, firmaron un contrato para quedarse finalmente con todos los derechos de consolas a través de una oferta gigante que a Maxwell le era imposible superar.

Y así, todas las versiones del Tetris de Atari fueron quitadas del mercado, entre ellas, las rarísimas versiones de Mega Drive. Nintendo lanzó Tetris en NES convirtiéndolo automáticamente en un éxito al vender tres millones de copias y el cartucho finalmente acompañó el bundle inicial de la nueva y flamante Game Boy, sentando el reinado en portátiles que Nintendo mantendría hasta la actualidad.  Como datos de color, los cartuchos de Game Boy y NES terminaron vendiendo treinta millones y cinco millones de copias respectivamente a lo largo de la historia; y esas rarísimas versiones de Sega Mega Drive que mencionamos anteriormente finalmente se terminaron convirtiendo en uno de los objetos de colección más raros del mundo gamer. Existen solo cien copias en el mundo y la última registrada se vendió en eBay por la módica suma de un millón de dólares.

Gracias a estas idas y venidas, existen personas en todo el mundo que aman este juego. Algunos lo aman incluso más que otros…

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