Es sorprendente el poder de oratoria de Gastón Wright y resulta muy placentero escucharlo, por la claridad en la transmisión de conceptos y los recursos lingüísticos que utiliza para describir cada aspecto de Change.org, la empresa que está cambiando el paradigma de hacer reclamos. Nos juntamos con él y su equipo en FoundersPlace, un cowork-space situado en el barrio de Palermo, Buenos Aires, para una charla de café de más de una hora. Gastón no se guardó nada, desmenuzó detalladamente las actividades de Change, su visión sobre el ecosistema actual de las empresas sociales y el rol que cumplen los departamentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en las empresas.

Change.org

Change es una plataforma online en donde la gente puede hacer reclamos de cualquier tipo, indicar quién sería el responsable de solucionar el problema e incentivar a otras personas a que firmen digitalmente por su petición, ejerciendo una suerte de presión social para poder lograr el objetivo. Entre las campañas destacadas que tiene la plataforma en Argentina, se destaca la petición que busca la reincorporación del fiscal José María Campagnoli, que ya lleva más de 300.000 firmas y que logró, entre otras cosas, que sea declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires.

-Gastón, ¿nos podrías contar en detalle que es Change.org?

-Es una plataforma de peticiones online, lo llamamos el “YouTube de las peticiones”. La gente sube sus pedidos o necesidades y moviliza a otras personas para apoyar sus campañas. La modalidad es muy simple: se comparte la petición con tus contactos en Facebook, Twitter, e-mail, y la gente entra, deja su firma y sus comentarios. También, vos como usuario, podés indicar (poniendo su e-mail) a quién está dirigida la petició, o quién sería el encargado de solucionarla, lo que hace que las primeras mil firmas le lleguen por e-mail una atrás de la otra, generando mucho más ruido y presión sobre el destinatario.

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Change.org nació en el 2007 en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos. Actualmente, cuenta con 70 millones de usuarios en más de 100 países distintos, estando presente en 18 de ellos con un equipo local, que ayuda a los peticionarios de ese país a cumplir con lo que piden. En Argentina empezaron a fines del 2012 con 100.000 usuarios que usaban el Change de España, y hoy la plataforma cuenta con más de dos millones de usuarios. Usuarios son las personas que, al menos una vez por mes, firman o inician una petición.

-Supongo que tendrán varias historias de éxito para compartir…

-Síhay varias que nos enorgullecen mucho. A parte de la de Campagnoli, que generó mucho ruido por ser un tema de agenda nacional, puedo destacar a un grupo de mamás que se juntaron para modificar la ley de diabetes actual, debido a que ésta no contemplaba la cobertura de gran parte de los insumos y tratamientos que los chicos necesitaban. La campaña en poco tiempo juntó 80.000 firmas y, en noviembre de 2013, la Cámaras de Senadores y Diputados aprobaron por unanimidad la nueva ley.

La petición

Hacer un reclamo o una petición en Change.org es realmente muy sencillo. Hay que entrar en la web, hacer clic en el botón que dice “creá una petición”, y el mismo sistema te va haciendo preguntas para generar y delimitar tu reclamo. Luego tenés que escribir un texto explicativo, indicar a quién está dirigida la petición y el contacto de e-mail del destinatario, que puede ocurrir que no se sepa, y ahí es donde, desde Change se ponen en contacto con el peticionario para ayudarlo a encontrarlo.

¿Qué temáticas son aceptadas en Change? ¿Tienen algún tipo de filtro para aceptar peticiones?

-Al ser una plataforma abierta, tenemos peticiones de todo tipo. Están las glamorosas que hacen mucho ruido, como la de la ley de diabetes, hasta peticiones mucho más lúdicas como “Martín pagá el asado del domingo”, que también está permitido. Tenemos restricciones fuertes a las peticiones que contienen un perfil agresivo, o de distinción sexual, o racistas, o que muestran imágenes impropias. Éstas rompen con nuestros términos de uso y las damos de baja. Sin embargo, es muy interesante, porque en todo este tiempo que estamos trabajando en Argentina, son muy pocas las peticiones que tuvimos que dar de baja, no llegando a 10.

GastonWright

-¿Cómo se determina el objetivo de la petición?

-La cantidad de firmas que propone el usuario como objetivo es más bien simbólico, lo que se busca con la cantidad de firmas es que se genere mayor presión y, como se dice en inglés, momentum sobre la campaña. Hay peticiones que se ganan con 20.000 firmas, pero quizás el objetivo eran 100.000, pero se consiguió lo cometido porque el destinatario de la petición reconoció que había una presión social muy grande sobre esa cuestión y decidió abrirse al cambio que estaba buscando el creador de esa petición. El número en la cantidad de firmas tiene más que ver con un objetivo simbólico más que nada, el objetivo real es que se busque el cambio pedido.

¿Identificaron temáticas recurrentes en los reclamos de la gente?

-Sí, claro. Nosotros identificamos 3 grandes grupos de temáticas, en las cuales se agrupan muchas de las peticiones. La primera se relaciona con la salud. Argentina tiene un problema muy serio con la salud privada, las obras sociales y las prepagas; con lo que mucha de las peticiones apuntan a empresas de medicina que no cubren determinado medicamento o  tratamiento, o recibimos muchos requisitos a obras sociales sindicales. También hay muchas peticiones con el tema de la transparencia en las instituciones, aunque éstas son bastante más difíciles de ganar, ya que son más a largo plazo. El otro gran clúster de peticiones tiene que ver con lo que nosotros llamamos justicia económica, que se refiere a que el Estado no cumple con ciertos pagos, jubilaciones, pensiones y demás. Por ejemplo, una victoria que acabamos de conseguir relacionado a esto, es que se incluya en el programa de precios cuidados en alimentos para celíacos, por iniciativa de un padre de una nena celíaca.

Empresas Sociales

¿Cómo se financia Change?

Change.org no es una ONG, sino que se define como una empresa social. Estamos incorporados como una corporación B, lo que nos permite tener flexibilidad por el lado de aceptar donaciones que nos pondrían un límite a la posibilidad que tenemos a apoyar a una determinada cantidad de usuarios. Los recursos los generamos a través de peticiones sponsoreadas, donde ONGs u otros organismos nos pagan para que promocionemos sus peticiones en nuestra plataforma. Todos los recursos que se generan se re-invierten en mejorar la plataforma para poder servir a una mayor cantidad de usuarios.

-Hay una gran discusión acerca de lo que es ser una empresa social hoy en día, ¿Qué pensás al respecto?

-Es algo que siempre discuto. Creo que hay una evolución por los dos lados. Por una parte, el sector social se está dando cuenta que el modelo tradicional de obtener recursos a través de donaciones, cada vez se está quedando más chico y que el nivel de profesionalidad que requieren estas instituciones hace posible que puedan empezar a pensar en modelos de negocios alternativos. Hoy una ONG puede hacer una consultoría tan bien como una consultora misma. Por el otro lado, en el sector privado, se están dando cuenta que los departamentos de Responsabilidad Social Empresaria no son de tanta utilidad para el bien social. Las empresas que pueden desprenderse de un equipo de RSE son las que mejor están encaminadas en este sentido, porque consideran que parte de su Core Business es ser socialmente responsable, y no tenerlo como algo externo. Si bien esto está empezando a pasar, en Argentina estamos bastante retrasados. Todavía se ve qué bancos mandan a sus empleados a pintar escuelas, cuando lo mejor que pueden hacer es utilizar el expertise que tienen para dar créditos mucho más accesibles, o bancarizar a muchísima gente que no tiene acceso.

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Fuente imagen: www.change.org