Pasamos largas horas en las redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, Pinterest, Google+, Foursquare, etcétera, etcétera, etcétera. Y, para ser completamente francos, a todos nos gustan los likes, favs, RTs, también los corazones rosas, las recomendaciones, ser pineados y los “+1”. No nos da lo mismo tenerlos que no tenerlos. Queremos ser queridos y tenidos en cuenta, que al resto de los seres vivos les gusten nuestros contenidos lo suficiente como para demostrárnoslo con tan solo pulsar esos botones. Y que el resto lo sepa. Pero, ¿por qué hacerlo? ¿Cómo llegan esas personas a gustar de nuestros posteos, a sentirse motivados y deseosos de darnos ese mimo? Para responder estas preguntas, una lista de cinco razones secretas para regalarle un “Me gusta” a nuestras publicaciones cotidianas en las redes sociales.

1. El “Me gusta” genuino. Es aquel verdadero que viene del corazón, el real, que no intenta ser aquello que no es. No quiere ser más, no quiere ser menos. En serio le gusta tu post.

2. El “Me gusta recíproco. Dícese de aquel que se brinda como buena educación. Me diste un “Me gusta”, te doy un “Me gusta”. Todos amigos bien educados. Somos seres humanos civilizados y le hacemos al prójimo lo que nos gusta que nos haga a nosotros.

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3. El Me gusta novato. Para este, pongamos un claro ejemplo: entras al perfil de tu ex novia, encuentras una foto que –verdaderamente- llama tu atención y, antes de que te des cuenta, le regalas un “Me gusta”. ¡No! Créenos, ya es tarde. Déjalo así y olvida el tema.

4. El Me gusta obsesivo-compulsivo. Es aquel que tiene lugar cuando, frente a un posteo de 99 “Me gusta”, sin ninguna razón o motivo aparente, le sumas uno.

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5. El Me gusta premeditado. Raro. Realmente raro. Porque si bien sabes que te atrae, que quieres poner “Me gusta”, que lo deseas con todo el cuerpo y el alma, esperas a que otro dé el primer paso. Shame on you.

No importa el tiempo que pasemos analizando por qué del otro lado del device nos acompañaron con un gesto de aprobación: nunca sabremos las verdaderas intenciones. Solo lo superfluo del pulgar arriba o el retweet.

Fuente imagen: travelistalab.com