Las impresoras 3D ya están oficialmente aquí y las personas están usando esta tecnología para cambiar el mundo. Ha sido utilizada para experimentos espaciales y por la industria automotriz por mucho tiempo, pero recientemente se mudó a las oficinas y livings de todo el planeta. La misma se ha vuelto cada vez más pequeña y barata. La forma en la que los objetos 3D están impresos una capa a la vez, donde la computadora dirige a la impresora con una precisión increíble, la convierten en una herramienta sin límites que podría cambiar todas las industrias que se nos puedan ocurrir. Usando impresión 3D, un consumidor puede imprimir carcasas de celulares, lámparas o cualquier objeto cotidiano utilizando websites que proveen diseños. El último enero, Adobe anunció que sumará capacidades de impresión 3D a Photoshop y más de una compañía ha hecho significativos avances hacia la creación de una impresora que trabaje escaneando y clonando otras creaciones.

Si los pronósticos son correctos, los días de producción en masa de bienes hogareños están cerca y los viajes a algún almacén o negocio serán mucho más extraños. Todo se podrá imprimir en casa. Pero la nueva tecnología, también trae nuevos desafíos. Así como la explosión digital cambió el mundo del copyright otorgando poder al usuario de diseminar música y videos (con los problemas legales que eso implica) sin necesidad de retailer (Napster, Limewire y The Pirate Bay), la impresión 3D se impone para revolucionar el mundo de los diseños y patentes.

Si alguien baja de internet el diseño e imprime un producto en su casa podría llegar a tener a tener una responsabilidad si el mismo infringe una patente. Estos son los peligros legales que en general el público no conoce. Abogados en todo el mundo ya han actuado preparándose para la llegada de los productos 3D, promocionando sus servicios, listos para demandar a cualquier impresora casera que cause una infracción a la ley de propiedad intelectual. Pero, el derecho no puede ir tan rápido y la aplicación de responsabilidad en la ley no está clara. Todavía no existe normativa, ni código para basarse.

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Pero no solo estamos hablando de productos caseros y de cómo están enfrentando cambios. Considerando esta emergente tecnología, muchas industrias más reguladas van a tener que adaptarse a estos cambios. Por ejemplo, existió un famoso caso de un arma realizada con impresoras 3D llamada “The Liberator” que ha encendido las alarmas. El Departamento de Estado en Estados Unidos forzó a que  se diera de baja  el diseño gratuito del arma, basándose como normativa en las regulaciones para combatir el tráfico de armas internacionalmente. Charles Schumer, senador en ese país, advirtió preocupado que con esta tecnología un terrorista podría abrir una fábrica de armas en su garage. Las reglas deben adaptarse a esta evolución tecnológica balanceando entre los beneficios y los riesgos. La regulación sería un aspecto interesante en todo esto, pero ¿cómo se puede regular sin sobre regular?

El derecho, ese conjunto de normas que regulan nuestras actividades, no puede olvidarse de la impresión 3D. Una tecnología que va a cambiar el mundo para siempre.

Fuente Imagen: www.tescoplc.com