En la actualidad, hay casi mil millones de coches circulando en el mundo y, en menos de 40 años, el parque móvil se habrá duplicado. Las cifras son sorprendentes, ¿no creen? Como consecuencia de esto, las carreteras de las ciudades más enormes sufren una superpoblación de coches y, debido a la gran cantidad de emisiones de CO2, la atmósfera hoy está mermada.

Así es como les damos la bienvenida a los coches eléctricos, la evolución de la especie.

Poco a poco, la tendencia introduce la idea de vehículos cómodos, tecnológicos y seguros. Rodeados de sensores, pronto podremos subirnos a uno e identificar objetos a grandes distancias, leer señales de tránsito y hasta estacionar sin hacer ni la más mínima maniobra por nosotros mismos. ¿Se imaginan disfrutar de una película mientras nuestro auto se ocupa de transportarnos al destino al que debemos llegar? Parece ciencia ficción. Y, por supuesto, esto evitaría –además- accidentes que, en la actualidad, terminan (muchos) en fatalidades.

A continuación, tan solo un ejemplo: el proyecto de Google.

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Basta de imprudencias. Basta de atascos insufribles.

Está clarísimo que el auto está dejando de ser lo que conocíamos para enfrentarse a una de las etapas más innovadoras de su historia. Otra de las novedades con la que soñamos tantas veces y que pronto será una realidad es una amplia variedad de fuentes de energía. En un futuro próximo, nuestros coches funcionarán con células de combustible o paneles solares en el techo que aprovecharán la radiación solar. Sí, esas son algunas de las alternativas. Sin duda, la necesidad de buscar opciones no tiene que ver con la obligación moral de los fabricantes frente a la ecología sino a una simple regla del mercado de un recurso limitado.

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Un súper vehículo eléctrico

El Tesla S es un coche noruego totalmente eléctrico que batió récord de ventas. Para mostrarle al mundo entero la capacidad de esta máquina, un propietario lo llevó al límite (¡375 kilómetros de recorrido con una sola carga!) y así dejó ver que, en cuanto a autonomía y confort, claramente superaba a grandes deportivos a nafta.

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Una opción de bolsillo

Un típico automóvil diseñado para utilizarse en las urbes superpobladas en donde la densidad del tráfico es imposible de soportar. Para estacionarlos en sitios reducidos, basta con plegarlos; y, a la hora de conducir, desplegarlos hasta que se vuelvan cómodos y seguros. El Armadillo-T, por ejemplo, permite que la parte trasera envuelva al resto del coche en forma de caparazón, reduciendo su longitud de 2.8 metros a 1.65 metros.

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Por el momento, habrá que esperar un poco para ver automóviles voladores rondando las calles de nuestras ciudades pero, sin duda, es un gran avance hacia el futuro.

Fuente imagen: archimedes-icouldbewrong.blogspot.com

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