Cuando se habla de innovación tal vez el término más usado es innovación disruptiva, acuñado por el gran pensador en negocios Clayton Christensen, autor allá por el año 1997 del texto “Innovator’s Dilemma” y luego de “Innovato’s Solution”  y decenas de artículos sobre el tema publicados en Harvard Business Review.

Christensen sostiene que los directivos de empresas son buenos para manejar la innovación sostenible (que puede ser incremental o radical) pero no las generadas por tecnologías disruptivas, que son las que aunque se toman su tiempo, cambian el status quo de los modelos de negocio. Esta imagen ejemplifica el tema bastante bien:

estebanmancusofoto

Muchos consultores de los ecosistemas de innovación  y emprendimiento de países emergentes tomaron sus palabras y comenzaron a usar el término “innovación disruptiva” en cuanto evento, documento, discurso, workshop y conferencia hubiera, sin entender que en nuestros #entornos y #mercados es casi imposible que se generen nuevas tecnologías disruptivas que cambien completamente los modelos de negocios actuales y por lo tanto “estamos vendiendo humo”.

Lo del profesor Christensen es magnífico aplicado a los ecosistemas de tecnología de San Francisco, Silicon Valley, Boston y Tel Aviv, donde grandes sumas de dinero y publicas privadas financian desde hace lustros el desarrollo de nuevas tecnologías asumiendo el riesgo que implica y alineando la investigación aplicada con los intereses de las grandes empresas o siendo generadoras de startups de tecnología.

En la mayoría de los países de América Latina no hay generación tecnologías disruptivas porque:

-Las universidades solo se enfocan en investigar para publicar, sin orientación a mercado y guardándose los derechos de propiedad intelectual.

-Las empresas son muy tradicionales enfocadas en commodities o servicios y sin intención de invertir grandes sumas de dinero a riesgo.

Por todo esto, desde el modelo #LeanStrategy proponemos que la innovación siempre sea vista en #modelodenegocio e identificamos estas opciones:

1. Innovación enfocada

2. Innovación de valor agregado

3. Innovación disruptiva

En síntesis y para concluir, las empresas todavía tienen demasiado camino de aprendizaje en las primeras dos opciones mencionadas y mucho espacio para mejorar y generar valor antes para empezar a pensar en “ser disruptivos”.

Fuente imagen: www.camaravalencia.com

Compartir