Desde hace unos días, Argentina forma parte de los países que se pueden recorrer de manera virtual gracias al sistema Google Street View. Un recorrido de visualización 3D que se complementa con los mapas satelitales de Google. A un click de distancia, el mapa cobra vida, permitiéndoles a los usuarios visitar casas, negocios, bicisendas y monumentos, desde cualquier parte del planeta. Pero más allá de lo útil y adictivo de la herramienta, en los últimos tiempos también se reavivó la polémica en torno a la privacidad. Si bien el servicio desenfoca rostros y patentes de vehículos para cuidar la privacidad de las personas, cualquier ciudadano puede reclamar a la empresa si encuentra alguna imagen sensible o inapropiada.

“Lo que hay que discutir es si el beneficio social de tener este ‘juguete’ paga la erosión de la privacidad”, aseguró Enrique Chaparro, de la Fundación Vía Libre. Para los especialistas, lo que genera más dudas es si efectivamente alcanza sólo con pixelar las caras para proteger la privacidad y si Google tomó sólo fotografías (o también tiene videos, audios o algún otro dato). Se debate en profundidad que, si bien todas las fotos tienen borradas las caras, una empresa norteamericana tiene imágenes de miles de argentinos.

En 2013, Lucas Bianco, un abogado de la ciudad de La Plata (Argentina), presentó un recurso de amparo en el que solicitaba que se tomaran las medidas necesarias para que se garantizara que Google cumpliera con la legislación argentina en su recolección de datos para su servicio Street View. “Esta actuación por parte de la empresa representa una clara violación del derecho a la intimidad —artículo 19 de la Constitución Nacional Argentina— ya que podrían fotografiarme a mí, o miembros de mi familia, o a mis bienes y publicarlos en un medio masivo como lo es internet, todo esto realizado sin mi consentimiento”, comentó Bianco. Su solicitud fue rechazada en primera instancia, pero aun sigue en cámara.

GoogleStreetView_Conejo

“No estamos en contra del servicio, solo queremos asegurarnos de que se brinde cumpliendo las leyes nacionales en cuanto a protección de datos personales y otras. Por ejemplo, la legislación argentina prohíbe fotografiar objetivos militares y no sé si Google cumple con eso. También es preocupante que, aunque para publicarla las borronee, una empresa extranjera tenga los rostros de millones de argentinos fotografiados”, agregó Bianco.

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A la vez, el Centro de Protección de Datos de la Defensoría del Pueblo porteño inició actuaciones el año pasado, a fin de asegurarse de que la empresa respetara la legislación local con Street View. “Esto afecta la privacidad y debería haber actuado de oficio la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. Hubo fallos en Europa que dicen que la privacidad no se limita solo al espacio privado”, manifestó Andrés Pérez Esquivel, miembro de la Red Latinoamericana de Vigilancia, Tecnología y Sociedad. “Puede haber algún reclamo por derechos de imagen, pero en este caso el damnificado debería demostrar lo que se conoce legalmente como una ‘legítima expectativa de privacidad”, declaró.

De todas maneras, este discurso alarmista no es extraño para el proyecto Street View. En Japón se vieron obligados a reducir la altura de la cámara (porque se podía ver dentro de las casas) mientras que en la República Checa el servicio estuvo prohibido por casi un año completo por considerar que invadía la privacidad de los habitantes. Por lo pronto, pasar al lado del Obelisco sin tener que soportar el tránsito, ver de cerca el Teatro Colón sentado en la silla de la oficina o estar cerca de la cancha de Boca, River, Independiente o Racing a través de un smartphone o una tablet en un viaje imaginario desde cualquier sitio del mundo sigue siendo una posibilidad, y no parece que vaya a cambiar en un tiempo cercano.

GoogleStreetView_Chicos

Desde Google quisieron transmitir tranquilidad a los usuarios y vecinos. “Como parte del proceso se difuminan los rostros y patentes de los automóviles que fueron captadas. En la misma línea existe una herramienta muy simple que la gente puede utilizar y pedir que se difumine un rostro, una casa o un objeto”, aseguró Florencia Sabatini, gerenta de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Google Argentina. Street View tiene un fin turístico, comercial, cultural y educativo porque permite a los profesores mostrarles a sus alumnos distintos lugares de todo el país. Algunas personas tienen una mala interpretación porque todavía no se comprendió su uso. El Street View no tiene como objetivo recolectar información de la gente. Eso es parte de una fantasía”, garantizó. La polemica sigue ahí afuera, pero hay algo que es seguro: tanto fanáticos como detractores se buscan en el sistema de Google.

Fuente imagen: campoutkid.com

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