¿Pueden 35 mil firmas hacer que el Instituto Provincial de Seguridad Social pague una pensión que adeudaba hace 4 años? Al parecer, sí, e internet está ayudando a que personas de diferentes lugares de la Argentina logren cambios todos los días.

María Victoria es una señora que vive en 25 de Mayo, Buenos Aires, y hacía cuatro años que estaba esperando cobrar la pensión de su marido. Atrapada en la maraña de burocracia, papeles y demás cuestiones que dilatan derechos que todos nosotros tendríamos que accede de manera rápida, María Victoria decidió crear una petición en Change.org y contarle su historia a miles de argentinos. Su petición empezaba con la frase: “Mi esposo hubiera querido que este dinero lo usen mis hijas para estudiar, hace 4 años que estoy esperando que salgan mis papeles y poder cobrar la pensión que el nos dejo”. En tiempo récord, María Victoria logró 35 mil firmas que llegaban una tras otra a los funcionarios del Instituto Provincial de Seguridad Social y, por Twitter, al gobernador Daniel Scioli.

Un jueves por la tarde suena su teléfono y le dicen: “Su cheque ya está en el Banco Provincia, puede ir a buscarlo”. La historia de María Victoria es igual a la de muchos argentinos que empezaron a entender que internet no solo es una herramienta de trabajo, conexión y libertad, sino también un poderoso vehículo para que ciudadanos como ella logren los cambios que buscan.

Hace ya varios años que plataformas de peticiones online como Change.org o Avaaz han creado y diseñado una forma simple de agregar demandas y hacerlas conocer a aquellas instituciones o personas que pueden solucionar problemas concretos que presentan los usuarios de estas plataformas. En Argentina, el impacto que ha tenido Change.org ha sido enorme. Siento que soy una combinación de geek y propulsor de cambios sociales, y no paro de asombrarme como cientos de personas que, como María Victoria, usan la web para generar cambios. Sin internet probablemente ella seguiría esperando una respuesta.

Hoy, Change.org tiene dos millones de usuarios y sigue creciendo. De éstos, 870 mil ya participaron en peticiones que lograron transformarse en realidad. Esto es una nueva forma de activismo, ¿no? Mi respuesta es no: es una forma de participación ciudadana que hoy, debido a la penetración de internet en nuestro país, está transformando la forma en que los ciudadanos se involucran. Pareciera que cada vez que se habla de activismo online, se piensa en cómo las tradicionales manifestaciones callejeras ahora pueden ocurrir en una plataforma de internet. Creo que esta es una lectura errónea. Lo que vemos son personas comunes que quizás no se llamarían “activistas” pero que, sin querer serlo, se convierten en catalizadores de cambios increíbles. “Me llegó esta petición y la voy a firmar”, dice mi vieja cuando desde su computadora me muestra su inbox.

Quizás Adriana, mi vieja, no sepa nada de activismo, pero su firma -al igual que miles de otras- está produciendo una ola de “empoderamiento” ciudadano que silenciosamente está cambiando la forma en que los argentinos se comprometen con otros.

Fuente imagen: cuadernoderetazos.wordpress.com

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