Gobierno Abierto es un movimiento que propone una transformación profunda en el funcionamiento del sector público y –particularmente- en su relación con la sociedad a la que debe servir. Dicha transformación y dicha relación no pueden eludir el protagonismo central de la tecnología, exponiendo a tecnólogos, politólogos, gobernantes y gobernados a grandes desafíos.

Una de las líneas de acción que más dinamismo tiene dentro de este movimiento es el Open Data (o Datos Abiertos) que propone la publicación sistemática de los “datos públicos” de forma tal que sean fácilmente reutilizables por la ciudadanía. La obligación de publicar sistemáticamente los datos públicos tiene varias implicaciones, intra y extra Estado que rompen los patrones establecidos y obligan a innovar y recrear derechos y obligaciones a ambos lados del mostrador.

El Estado debe incluir en sus “procesos negocio” esta nueva etapa tomando una serie de recaudos legales y apropiando metodologías y tecnologías a las que no está acostumbrado.  A la sociedad le abre una serie de oportunidades y desafíos hasta ahora acotados sólo a unos pocos:

  • Los medios disponen de una fuente inesperada de datos que deben aprender a encontrar, relacionar, procesar y presentar acciones que exceden con creces lo que vienen haciendo hasta ahora. Esto ha devenido en una nueva disciplina denominada Data Driven Journalism (o Periodismo de Datos). Uno de las actividades que más movimiento ha generado en esta disciplina se manifiesta como la “verificación del discurso político”.
  • Los investigadores de la academia y de la industria disponen también de datos que antes debían ser expresamente demandados para ser usados, lo que podría generar un impulso extra a las investigaciones, especialmente por el relacionamiento de datos de diversas fuentes heterogéneas.
  • A los emprendedores tecnológicos se les abre un abanico de oportunidades para proveer servicios de información de alto valor agregado basados en datos públicos.

Es necesario entender que la expresión “data” no se limita a datos obtenidos de un sistema administrativo. Incluye todo tipo de documentos como: imágenes, textos e hipertextos, trabajos científicos, mapas, videos, fórmulas, registros de ADN o de diagnóstico, datos generados por sensores como pluviómetros, satélites, drones, etcétera; es decir, todo formato procesable en una computadora.

La disponibilidad de grandes volúmenes de datos requiere de ciertas técnicas de tratamiento que no son las habituales de la informática. En Ciencias de la Computación se viene trabajando desde hace décadas en técnicas de razonamiento y descubrimiento bajo el nombre de Artificial Intelligence y Machine Learning. Hoy estas prácticas están incluidas en otras disciplinas como Data Mining o Business Intelligence y, últimamente, en lo que se da por llamar Intelligence Augmentation.

Pero, si a los grandes volúmenes le agregamos velocidad, obtenemos un “caudal” que debe atenderse con otras técnicas. Por ejemplo, si se trata de procesar los datos que generan las miles de cámaras urbanas de una ciudad para rastrear a un prófugo, el problema tiene características diferentes que están siendo tratadas bajo otra disciplina denominada Big Data.

Como podemos ver, Open Data genera oportunidades siempre y cuando aceptemos los desafíos que propone y podamos resolver los problemas que presenta para producir resultados útiles a la sociedad. Como suele suceder, el límite en la imaginación… y las leyes.

Fuente imagen: bbvaopen4u.com

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