Ser emprendedor es mucho más que un trabajo; es una actitud, una forma de vida. Y, a decir verdad, todo aquel que se arriesga a formar parte de este mundo, es un valiente con todas las letras. Pero, ¿qué nos caracteriza? ¿Qué compartimos con el resto de los emprendedores? A continuación, siete características básicas que deberían agruparnos a todos:

1. Es optimista: siempre ve las cosas de la mejor forma posible y afronta los problemas como nuevos retos. Para él, nada es imposible y se cree capaz de cualquier cosa.

2. Lucha hasta el final para conseguir lo que quiere: persevera y trabaja con uñas y dientes por sacar adelante su negocio. Es obcecado y persistente hasta conseguir lo que está buscando.

3. Es autocrítico: sabe ver dónde está cometiendo los errores, acepta las críticas de buenas maneras y siempre quiere mejorar. Es capaz de modificar su conducta e incluso su forma de ser con tal de que su empresa se vea recompensada.

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4. Está dispuestos a grandes cambios: no se acomoda, ni se mantiene estático o obcecado en una sola idea; escucha consejos y está dispuesto a llevarlos a cabo por el bien de su negocio.

5. Contrata a los mejores: forma equipo y siempre quiere a los que mejor sepan hacer su trabajo, no los que pasen así nomás. Una inversión que merece la pena.

6. Piensa a corto, medio y largo plazo: ve las cosas con una perspectiva de tiempo real y es consciente de que todo lo que haga hoy, repercutirá en el futuro.

7. Mantiene la calma y es paciente: jamás pierde las formas, la tranquilidad y la mente fría. Si las cosas en su negocio se ponen difíciles, sabe detenerse a pensar de forma tranquila y sosegada y encontrar una solución siempre basándose en criterios certeros.

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