Sin duda una de las frases que más desalienta buenas ideas para startups es “¡Pero esto ya existe!”. Especialmente si se trata de un emprendimiento que tiene algo que ver con tecnología, es tal vez el primer obstáculo que el emprendedor tiene que superar. Muchas veces vi a un emprendedor que estaba muy entusiasmado con su idea diciendo el día siguiente con mucha decepción, “llegamos tarde, mi amigo dijo que esto no es nuevo y alguien ya lo está haciendo.”

Esta frase mata muchas startups antes de que arranquen, no solo por ser tan común sino porque decirla muchas veces también implica la falta de originalidad de parte del fundador. El mensaje subyacente es “¡Esta idea no es tuya, estas copiando a alguien!”

Bueno, para no extender la introducción demasiado quiero compartir mi opinión sobre esto antes de reflexionar es más detalle: creo que es una de las frases más absurdas que he escuchado. Cuando alguien dice esto, siempre le contesto “Y papu, con esta lógica, tendríamos una sola fábrica de zapatos por país o un solo restaurante por ciudad.” Cuando lo vemos en estos términos, está muy claro que esta crítica no tiene mucho sentido. Si existe Coca-Cola, también puede existir Pepsi; si existe McDonalds, también puede existir Burger King y el puesto de bondiolas en la costanera. ¿Por qué entonces escuchamos “¡Pero esto ya existe!” tan seguido en el ámbito de las startups tecnológicas?

Creo que el problema que es que el concepto de la tecnología está inseparablemente ligado en nuestras mentes a la idea de progreso y novedad. Pero ser primero no es necesariamente una ventaja para una startup. De hecho, con pocas excepciones es exactamente al revés. Ser primero es imprescindible si tu meta es conseguir una patente o el premio Nobel, pero en negocios esto puede ser un problema por muchas razones, entre ellas que la tecnología nueva no es suficientemente robusta, que el consumidor no entiende o no está acostumbrado al nuevo producto, que otras partes del ecosistema necesarias para el producto novedoso sea realmente usable todavía no existen. Por ejemplo, si estas por lanzar un coche volador, seguramente vas a generar mucho interés por su novedad pero poco probable que venderías muchas unidades hoy porque poca gente sabe manejar uno y las regulaciones y permisos de conducir para los vehículos volantes todavía no están desarrollados en la mayoría de los países.

Esta dinámica es fácil de ver en la práctica. Si miramos a los líderes actuales no vamos a poder encontrar casi ningún ejemplo de una empresa dominante que fue la primera en su mercado. Google apareció en 1998 cuando el mercado de búsqueda ya era muy maduro y dominado por Excite, Lycos, Yahoo, AltaVista e InfoSeek. Para una startup de dos personas eran competidores formidables apoyados por empresas multibillonarias. Facebook apareció después de Orkut, MySpace y otros.  Los players MP3 y los smart phones habían existido varios años antes de que Apple llegó con sus versiones de estos productos. En casi cada caso, la empresa dominante aprovechó la experiencia y aprendizaje de los primeros para crear un producto o experiencia mucho mejor que los que venían antes.

Parece obvio pero los pitches y las presentaciones de emprendedores muchas veces destacan su “first mover advantage” y dicen que su estrategia es llegar primeros al mercado. Steve Blank, el autor de Four Steps to Epiphany y el abuelo de la metodología Lean Startup llama a la ventaja de ser primero la Gran Mala Idea. Como explica Blank, incluso los profesores que popularizaron esta idea en los años 80′, más adelante escribieron un artículo diciendo que ya no comparten esta opinión. Sin embargo, la popularidad de first mover advantage siguió aumentando. Según Blank, en vez de los primeros, las empresas que más benefician son los seguidores rápidos. O sea, las empresas más exitosas en el largo plazo son las que entran cuando el mercado ya existe y por tanto la problemática del consumidor está más definida.

Por supuesto, hay situaciones donde ser primero puede dar una ventaja enorme. Los market places es un ejemplo. Si vos creas un software mucho mejor que Ebay, igual sería imposible ganarle por el valor que ya está acumulado en la red de millones de vendedores y compradores que están en Ebay. Es lo que se llama el problema de las ciudades fantasmas. Vos podes construir una ciudad espectacular para tus usuarios, pero nadie va a querer estar en tu fiesta a menos que haya mucha gente que ya está. Si vos sos el primero en ganar tracción con un market place, vos lo ganas todo, pero la mayoría de los productos no son market places y ser primero puede darte más desventajas que ventajas.

Todo esto no significa que tienes que crear solo clones exactos de negocios que ya existen y a la hora de decidirse hay muchas otras preguntas que emprendedor tiene que hacerse sobre su mercado potencial y sus competidores: si el mercado ya es maduro o nuevo, si hay un competidor dominante y si es top-of-mind, si el mercado está consolidado o divido entre muchos competidores, etc. El principio es solo que es peligroso meterte en un mercado que no entiendes y el mercado que no existe por definición es un mercado que es muy difícil de entender. Así que cuando tu amigo dice “¡Pero esto ya existe!” dale las gracias por ayudarte con la análisis de competencia y seguí tu camino. En sí mismo, ser primero no te asegura nada, tampoco ser segundo. Como siempre, todo el trabajo está en detalles.

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