La nueva hot trend que desvela a emprendedores, inversores e innovadores del mundo tecnológico puede que implique una de las industrias más antiguas de la humanidad. Tiene sentido si uno observa que casi todos los verticales de negocio más clásicos han sido de alguna forma transformados por la tecnología, sin embargo, no había llegado la hora de la agricultura y la ganadería. Cloud computing, aplicaciones móviles, dispositivos ligados a Internet of Things son algunas de las tecnologías que hoy las están cambiando para siempre y hay todo un nuevo mercado atento y receptivo a los cambios.

Yendo en particular a los proyectos, en algunos casos hay emprendedores e innovadores que se están dejando llevar por su propio deseo de hacer de ganadería y agricultura procesos más sustentables; o en otros casos, se trata de mejorar la calidad y la cadena de valor de la industria alimenticia.

El fenómeno también está alineado con las macro tendencias a las que los inversores y la industria prestan especial atención: a medida que las poblaciones urbanas se agrandan, toda posibilidad de producir alimentos con menos agua, menos espacio y más eficientemente, es bienvenida. Lo mismo con cualquier esfuerzo que permita que las cosechas y el ganado rindan más y mejor. De acuerdo con Cleantech Group, el número de inversiones relacionadas proyectos y startups destinados a mejorar la agricultura y alimentos duplicaron en 2013 el número del año anterior, y la cifra continúo en alza en 2014. 

En este sentido, el argumento a favor de la agricultura urbana o la producción local de alimentos es que reduce considerablemente los costos de transporte (una parte fundamental de los mismos). Algunas compañías por ejemplo, idean sistemas para que la comida crezca en containers, viejos galpones y hasta supermercados. Invernaderos y otro tipo de ambientes controlados permiten que el crecimiento de vegetales esté exento de inclemencias climáticas, pestes o cuestiones por el estilo, la pesadilla para cualquier productor.

Un buen modelo es la compañía con base en New York Bright Farms que ideó un invernadero que gracias al método hidropónico es capaz por ejemplo de hacer crecer tomates con diez veces menos el espacio y siete veces menos el volumen de agua que requiere una granja tradicional. Este tipo de invernaderos se montan sobre o cerca de supermercados con la idea de reducir tiempos, distancias y costos en la cadena de valor de la comercialización. Algo similar lleva a cabo la compañía PodPonics, gracias a su sistema de iluminación LED y a su software optimizan el crecimiento de distintos vegetales en ambientes controlados. Growtainer tiene como uno de sus leit motiv “hacer crecer casi todo en casi cualquier lugar”. La empresa provee modulares verticales que es su interior recrean las condiciones necesarias para que crezca casi cualquier tipo de productos agrícolas u hortícolas en todos los climas y ambientes y en mucho menos tiempo que los métodos tradicionales.

En otros casos, se está desarrollando tecnología y equipamiento para terceros. Freight Farms, desarrolló un app que permite a los granjeros controlar ellos mismos desde su móvil los containers llenos de vegetales sometidos a técnicas hidropónicas. Otros proyectos están en línea con la idea de ayudar a personas comunes que siguen la tendencia del home farming. Grove por ejemplo utiliza sensores y smartphones app para enseñarles a las personas a hacer crecer vegetales en casa.

Desde las propias compañías y startups que apuntan al segmento destacan la importancia de definirse como compañías tecnológicas innovadoras y no como empresas ligadas al campo, de manera de asegurar un proceso de escalamiento que los vuelva atractivos para los inversores. Grove por ejemplo levantó USD 2M en 2014 mientras que FarmLogs en diciembre pasado cerró ronda B por USD 10M. Esta última, graduada de Y Combinator en 2012, creó un SaS basado en la nube que ayuda a los productores a administrar desde sus teléfonos el día a día de su producción, desde el riego hasta la fertilización pasando por la cosecha.

¿Qué pasa en América Latina?

Aunque escasos, los proyectos relacionados a Agro Tech y tecnología aplicada al campo empiezan a levantar el perfil, lo que evidencia las enormes posibilidades del segmento en la región dado el carácter de productor de materia prima y ganado de muchos países latinoamericanos.

Uno de ellos ha sido seleccionado entre las empresas más innovadoras de Latinoamérica para 2015 según Fast Company, se trata de la compañía argentina Tambero que desarrolló un software que permite que los productores controlen y administren su ganado y su parcela desde el móvil o tablet. El software creado en Argentina, es utilizado en más de 150 países alrededor del mundo con un verdadero alcance global. En la misma línea está la compañía uruguaya IEETECH ltda y su producto Chipsafer, seleccionado entre los más innovadoras de la región por el BID durante 2014. Su tecnología permite rastrear y detectar anomalías con el ganado y poder mejorar su rendimiento al tiempo que ayuda a prevenir enfermedades y robo de cabezas.

Telefónica de Argentina por su parte acaba de anunciar una alianza con la startup Less –incubada por Wayra- para ofrecer a sus clientes del segmento rural una solución cloud que permite monitorear el estado de las cosechas almacenadas en las silo bolsas y evitar las pérdidas económicas que ocurren cuando estos procesos no se siguen de cerca. Una lanza se coloca al interior de las silo bolsas y se conecta con una plataforma web que aloja la información. La lanza tiene integrados diversos sensores y otros componentes que transmiten los parámetros medibles a la plataforma a dispositivos móviles o fijos.

En la región, aunque en muchos países las condiciones para la agricultura y la ganadería son muy buenas (distinto por ejemplo a otras partes del mundo que se ven forzadas a importar o a buscar alternativas para producir localmente), el atraso tecnológico en la administración y manipulación de datos y estadísticas de la producción es la gran oportunidad para incluir tecnologías y dispositivos digitales que hagan los procesos más eficientes. Capítulo aparte merece la proporción en que gran parte de los costos de la cadena de valor del campo y la industria alimenticia podrían reducirse de apelar a ambientes controlados de producción, sobre todo con economías inflacionarias como la argentina.

Fuente foto: Prensa Telefónica.

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