Con más de 20 años de experiencia en temáticas de desarrollo y educación, en la actualidad Marcelo Cabrol es gerente de la Oficina de Relaciones Externas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde se enfoca en la relación entre innovación, cultura de las organizaciones y comunicación corporativa.

En Red Innova 2015, estará participando del panel Tendencias de América Latina y el Caribe 2025 del BID, junto con destacados especialistas de la institución como Mario Alberto Sánchez, economista líder en Protección Social, María Loreto Biehl, especialista senior en Educación, y Francisca Rojas, especialista en Desarrollo Urbano y Vivienda.

“En el BID queremos que la innovación se convierta en un motor para el desarrollo de la región, por eso apoyamos iniciativas como Red Innova, explica respecto de su participación en la conferencia. “Estos eventos y experiencias son clave para seguir inspirando a nuestros jóvenes. En el BID nos gustaría ver más, nuevas iniciativas y canales de comunicación que respalden la búsqueda de soluciones prácticas a los problemas reales para mejorar la vida de muchos de sus ciudadanos. Y creemos que poder construir estos role models de América Latina es fundamental para contagiar a nuestros jóvenes a que sigan innovando”.

Desde el Banco Interamericano de Desarrollo existe una concepción de la innovación como un proceso “abierto”.

Cabrol subraya que la entidad se abocó a fomentar una cultura de la innovación que estimule un diálogo creativo continuo para llegar a nuevas soluciones para los desafíos del desarrollo. Y explica que “de allí nació Idear Soluciones, que nos ha permitido un intercambio constructivo y abierto entre emprendedores, inversores, académicos e instituciones públicas y privadas. Este laboratorio de puertas abiertas nos ha permitido ayudar a los innovadores a dar alas a sus ideas, para que puedan convertirlas en proyectos globales y sostenibles creando valor”.

También afirma que, en tanto los sectores público y privado dinamicen su relación, siempre habrá mejores oportunidades para innovar, “sobre todo, para su inserción en un esquema económico y productivo más macro”. El BID colabora con ambos sectores de América Latina y el Caribe en dos áreas que le parecen fundamentales. “Por un lado, ayudamos a los gobiernos a detectar qué es lo que hace falta en materia de políticas públicas a la hora de impulsar la innovación. Por el otro, incentivamos a los emprendedores a conectarse con las compañías privadas que ya han logrado insertarse a nivel global para que trabajen juntos y aprendan de esa experiencia”, puntualiza.

Un entorno emprendedor cada vez más efusivo emerge como una fuente de soluciones a problemas estructurales de la región, tales como infraestructura, salud, pobreza y vivienda. En este sentido, el ejecutivo sostiene que por muchos años la región ni siquiera estuvo en el “radar” de la innovación. “Recientemente, ha habido un surgimiento impresionante de ideas disruptivas en América Latina. Según YouNoodle, en competencias regionales y mundiales se ha incrementado un 82% en el último año, una cifra muy por encima del aumento registrado a nivel global, que fue del 49%. Este impulso estuvo liderado por Chile, Argentina, Brasil y Perú, lo que nos revela que hay un gran dinamismo en el ecosistema de emprendedores del continente”, enfatiza.

Pese a que falta seguir inspirando y creando diversas oportunidades para que los jóvenes sigan innovando, Cabrol destaca que hay un enfoque social muy fuerte en estas nuevas empresas. “El nacimiento de empresas enfocadas en la solución de los problemas sociales es una realidad en América Latina y la región no tiene que copiar recetas de todo el mundo, por el contrario, es capaz de producir soluciones únicas que pueden competir con cualquier otro startup de todo el mundo en temas tales como salud, educación e infraestructura. En el BID, queremos impulsar emprendedores que pueden hacer una contribución a la sociedad”.

“Fomentar un ecosistema sostenible, impulsar y apoyar actividades innovadoras, facilitar un territorio conectado y promover la cohesión social son algunas de las cuatro condiciones principales de las smart cities. Hoy tenemos ciudades inteligentes como Santiago de Chile, Ciudad de México, Bogotá,  Medellín, Montevideo, Buenos Aires, Río de Janeiro y Curitiba y, pese a las grandes transformaciones, estas ciudades siguen enfrentando desafíos de tráfico, transporte, salud, educación por mencionar algunos”, señala Cabrol. Y agrega: “La clave es poder potenciar estos ecosistemas donde todos los actores puedan aportar y co-crear soluciones para construir las ciudades del mañana”.

Cabrol destaca que en los últimos años los centros de innovación se han trasladado a América Latina, convirtiendo estas ciudades en centros de la generación de nuevas empresas  “con el desarrollo de sistemas como Startup-Chile, iNNpulsa Colombia, Startup-Brazil,  Wayra y con una diversidad de iniciativas privadas. El concepto de startups se está introduciendo cada vez más como un eje de acción importante y como estrategias de innovación y desarrollo productivo”. 

No obstante, sostiene que “es fundamental disponer de una cadena de instrumentos que actúen a múltiples niveles (financiamiento, capacidades empresariales y marco legal) y que acompañen a las nuevas empresas en todas sus fases de desarrollo, desde la gestación hasta la expansión. Todos los actores del ecosistema, necesitan seguir apoyando al emprendimiento innovador como dinamizador de crecimiento y empleo en sus territorios”.

El gerente de la Oficina de Relaciones Externas del BID plantea, asimismo, la coyuntura que enfrenta el talento en América Latina. Advierte entonces que en los rankings más reconocidos de las mejores universidades del mundo, las universidades de la región están muy por detrás de las de Estados Unidos, Europa y Asia.

Por lo tanto, “el sistema educativo de hoy no está respondiendo a las necesidades y retos que imponen los avances tecnológicos y la sociedad moderna. Hay una brecha entre lo que se enseña y lo que está demandando el mercado laboral, y esa brecha se acentúa todavía más en los países de América Latina. Los bachilleres y profesionales de esta región deberían estar preparados para competir al mismo nivel de egresados de países europeos y asiáticos, pero no lo están. Ahí es cuando las instituciones educativas latinoamericanas deben encontrar la forma de reducir esa brecha, y eso es innovar. El primer paso entonces es innovar para educar”.