Dos años atrás, una entrevista en televisión a Tom Kelly –fundador de IDEO, entre las compañías de diseño más innovadoras del mundo y creadora entre otras cosas del primer mouse de Apple– terminó de decidir a Bárbara Beskind a cumplir su sueño de convertirse en diseñadora. Kelly hablaba de la importancia de contar con diversidad en los equipos de trabajo y Beskind se sintió interpelada. Después de todo, sus 91 años y un pasado de inventora -que había quedado en suspenso por casi toda su vida- podían aportar lo que la compañía necesitaba.

Había un sueño por cumplir y una creciente necesidad de la compañía de productos diseñados para adultos mayores. El timing no podía ser mejor. Beskind escribió a IDEO y contó que vivía en San Francisco y que tenía las ganas y las energías para formar parte del equipo de trabajo. Estaba llena de ideas y quería por fin verlas realidad. Su currículum, además, la respaldaba.

Los socios de la compañía corroboraron con gran entusiasmo que había comenzado diseñando juguetes a los 8 años, cuando la Gran Depresión no le permitía tener muchos. Su sueño de inventora se vio frustrado cuando entendió que nunca podría estudiar Ingeniería, porque no era una profesión posible para la mujer en ese momento. Decidió entonces convertirse en terapista ocupacional y se ofreció como voluntaria en la Segunda Guerra Mundial. Desde los años 60´s hasta que se jubiló ejerció la práctica privada, siempre dedicada a ayudar a personas con dificultades. En el camino, había patentado más de seis patentes de dispositivos que ayudaba a niños con problemas de equilibrio.

Aún dentro de una industria que considera que las buenas ideas no provienen de alguien con más de 30 años, la compañía demostró que innova en serio y contrató a Besking.

Una vez por semana, la “abuela de Silicon Valley” deja el hogar de ancianos donde reside y un auto la lleva hasta las puertas de la compañía en Palo Alto donde diseña además de dar su opinión sobre productos para personas de edad.

Sus compañeros de trabajo afirman que tiene una vida apasionante y un carácter amable y enérgico que transforma a todos alrededor, especialmente al equipo de diseño, a quién ilumina con la visión de lo que se necesita y lo que no un diseño para personas de su edad.

Parece que el mote de “sencillez” es una visión que también persigue Besking en su concepción del diseño pero también en la vida. Una de las habilidades que se le atribuyen en su capacidad de horas de concentración en su trabajo. ¿La razón? Un teléfono celular que solo realiza llamados de emergencia.

Desde su lugar ha aportado visión y opinión acerca por ejemplo de un bastón que mejora el agarre y el desplazamiento de personas de edad y de anteojos que ayudan a reconocer a la persona que se tiene enfrente.

“Todo el que envejezca tendrá que resolver sus propios problemas” reconoce la propia diseñadora en varias entrevistas, “creo que estoy en uno de los mejores capítulos de mi vida”.

 fuentes consultadas:

elpais.com

www.npr.org

 fuente fotografía

npr.org

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