El trabajo de oficina no es para todos. Es cada vez más común ver que los jóvenes rechazan la premisa de trabajar en un entorno tradicional y recurren a opciones nuevas, a variables que hace unos años eran inconcebibles. Tal es el caso, por ejemplo, de Remote Year: un programa que selecciona a 75 profesionales de distintos sectores y los embarca a viajar por el mundo mientras trabajan de manera remota. A lo largo del año el grupo visita doce ciudades, pasando un mes en cada una.

Mucho se ha teorizado sobre los millenials y su inclinación hacia lo personal por sobre lo profesional y de su ávido deseo de viajar. Este tipo de programas encarna de manera idónea los valores de la juventud moderna: Remote Year, en particular, se vende como “Viajá por el mundo con gente interesante y mantené tu trabajo”.

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Al no sentirse atados a una oficina tradicional, se necesitan de muy pocos elementos para instalarse y trabajar: un lugar relativamente tranquilo, seguro y con conexión wi-fi estable es lo único que requieren más allá de sus notebooks y distintos gadgets para sentirse cómodos y empezar a trabajar. Pueden encontrar estas condiciones en bares, bibliotecas, hosteles y espacios de co-working, lugares que prácticamente toda gran ciudad del mundo puede ofrecer.

Asumir que este tipo de entornos laborales sólo se adaptan a los trabajos creativos y menos estructurados es una pre-concepción errónea, ya que se observa que muchos de los profesionales que optan por estas modalidades alternativas provienen de carreras más tradicionales, como puede serlo la abogacía o la economía.

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No es necesario viajar por el mundo para ser un nómada digital, Buenos Aires mismo está lleno de jóvenes profesionales que, freelance o  en relación de dependencia, trabajan desde bares o espacios de co-working, lo que sea para no sentirse confinados a una oficina.

Una computadora y wi-fi, y a veces ni siquiera eso, es todo lo que se necesita para hacer de cualquier lugar, tu oficina.

 

 

 

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