Las botellas de plástico podrán tener un inesperado uso secundario: convertirse en el pavimento del futuro. La encargada del proyecto es la compañía constructora VolkerWessels, cuyo prototipo de pavimento ecológico está íntegramente realizado con botellas plásticas recicladas, una iniciativa con múltiples efectos positivos para el medio ambiente.

La primera ciudad interesada en experimentar con esta alternativa ecológica es Rotterdam. La administración de la urbe holandesa manifestó pocos días atrás estar sumamente dispuesta a testear el prototipo como parte de la búsqueda de esa ciudad de una opción más ecológica que el asfalto. Razones no le faltan: según la compañía, el asfalto es responsable de 1.6m de toneladas de emisión de Co2 al año a nivel global.

Voceros de la firma indicaron que este prototipo de pavimento requiere menos mantenimiento que el asfalto además de resistir más y mejor los cambios de temperatura. Por otro lado, el proceso de colocación en las calles sería mucho más rápido que de la forma tradicional (hablamos de semanas en vez de meses) mientras que esperan que su resistencia sea unas tres veces mayor.

Entre las otras características positivas de este material, el pavimento de plástico reciclado es más liviano, lo que se traduce en menos peso al suelo y menos necesidad de cavar huecos de profundidad, lo que beneficia también en caso de ser necesario instalar cables o caños subterráneos.

Los módulos de plástico reciclado ofrecen además más beneficios: como son prefabricados y livianos, pueden transportados directamente hasta donde se los necesite, dejando de lado la necesidad de trabajadores in situ colocando el pavimento. De esta manera, no sólo los tiempos de construcción se achican sino que todo el proceso colabora en ahorrar congestionamientos por obras en calles o autopistas. Su prefabricación también hace que las reparaciones sean más baratas y sencillas.

Por último, el plástico también puede tener un color blanco, lo que contribuye a enfriar las ciudades dado que reduce el “efecto isla” que genera el pavimento negro tradicional. Funcionalidades auxiliares se relacionan con la posibilidad de contar con sistemas de navegación para los automóviles, almacenamiento de energía y reducción del nivel de ruido, aunque quedarían para una segunda etapa del proyecto.

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Rotterdam, pionera en innovación verde

Rotterdam, está en el círculo de ciudades que apuestan activamente por la sustentabilidad. Abierta a la experimentación y la innovación permanente, cuenta con un street lab donde testean prototipos como éste. El objetivo de la administración -según ellos mismos explican- es la innovación en el espacio público con energía verde y materiales adaptables como grandes protagonistas.

La ciudad ya es conocida por sus iniciativas verdes. En 2013, trabajó para convertirse en flood proof (a prueba de inundaciones) gracias a una estrategia adaptada al cambio climático que cubrió las fachadas de los edificios y los techos con plantas y verdes para ayudar a absorber agua. En 2014 construyeron una planta en las afueras de la ciudad que convertía basura en energía.

En cuanto VolkerWessels, si bien el proyecto de pavimento de plástico reciclado está en una etapa conceptual, la compañía espera poder colocar el primer pavimento reciclado dentro de tres años. Por el momento se encuentran en etapa de testeos que incluyen por ejemplo comprobar si es seguro en condiciones climáticas de humedad, resbalosas o si reacciona favorablemente ante calores extremos. En ese sentido están buscando partners alrededor del mundo que quieran dar soporte para continuar con las investigaciones, como compañías manufactureras, de plástico, con foco en reciclado, universidades u otras instituciones, etc.

Fuente fotografía: www.theguardian.com/uk

 

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