Una breve búsqueda en internet arroja una cantidad enorme de resultados sobre los Millennials. Su personalidad, sus hábitos de consumo y su existencia en general son objeto de un sinfín de estudios, encuestas, artículos y experimentos de índoles diversas.
Puntualmente la variable que nos interesa en este caso es la forma en que los Millennials leen. No tanto la forma en que consumen noticias ni buscan información, que se basa en un método de “escaneo” constante; pueden filtrar enormes cantidades de datos mediante redes sociales y motores de búsqueda, accediendo sólo a los contenidos que les resultan relevantes. Queremos enfocarnos en la forma en que los Millennials leen por placer.
Aproximadamente, el 43% de los individuos entre 18 y 35 años optan por la lectura como forma de entretenimiento y dedican tiempo aunque sea una vez por día a la lectura por cualquier medio. La gran cantidad de dispositivos a los que un Millennial tiene acceso marcan un punto a favor de esta tendencia, entre 40 y 50% de los sujetos que leen habitualmente lo hacen desde una tablet, smartphone o e-book. Pero, contrario a la creencia popular, este consumo en dispositivos no es en detrimento al libro en papel; el 80% de los Millennials asegura haber leído por lo menos un libro en formato físico en el último año.
Resulta fascinante ver la forma en que esta generación etario complementa el consumo tradicional con las nuevas tecnologías a su disposición. En general, la preferencia por el formato físico se atribuye a lo sensorial; el olfato y el tacto contribuyen a la experiencia tanto como el contenido del libro. A su vez, cuando toman la decisión de utilizar un e-book lo hacen por comodidad; para no cargar libros pesados en su día a día, porque la dificultad que presenta conseguir ciertos volúmenes en formato físico y por un tema de costos; un e-book cuesta una fracción del precio de un libro en papel.
Más allá del paralelismo con la relación entre los portales de noticias on-line y los medios impresos y la forma en que uno consume poco a poco al otro, los números inducen a pensar que las nuevas generaciones serán capaces de encontrar un punto de balance entre la comodidad del contenido digital y la sensación y el disfrute asociados a la literatura en papel.
Así como pasó con los discos de vinilo, el día de mañana los libros impresos podrían convertirse en artículos de colección y objetos de nostalgia, apuntados a una comunidad de puristas y fanáticos de la literatura.
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Head of Content @ Red Innova