Durante 2015 los argentinos pareciera que estuvimos hablando todo el año de política. Típico en un año electoral. Sin embargo, muchos de los temas que se discutían en los medios, desde la inflación, hasta la falta de independencia de la justicia también se transformaron en peticiones concretas en Change.org.

La historia de Matías Bagnato es un ejemplo concreto de cómo instituciones supuestamente inamovibles empiezan a ser permeables. Matías, en pocos días, consiguió 188 mil firmas para que la Cámara de Casación Penal no le diera salidas transitorias al asesino de su familia. Cada una de estas 188 mil personas son parte de una nueva modalidad de participación ciudadana extremadamente disruptiva.

¿Quién es este novedoso actor? Nadie que no conozcas. Es tu mamá, tu tío, tu primo, tu hijo o alguno de tus amigos que ven en historias como la de Matías la posibilidad de participar y cambiar la historia de otras personas con una firma online, gracias a su teléfono celular o su compu.

Hace 3 años plataformas como Change.org tenían solo un puñado de usuarios, hoy más de 3 millones de argentinos firman y comparten peticiones de todo tipo. Desde pedidos a prepagas y obras sociales que no cumplen con sus prestaciones, hasta casos de maltrato animal. La diversidad de causas está creando una revolución dentro de las estructuras de poder, que tienen que decidir sobre estos temas.

Políticos, gerentes de empresas y funcionarios son interpelados todos los días, no solo por la persona que “crea la petición”, sino por gente como tu mamá y tu tío que por primera vez se dan cuenta que su firma “funciona”. ¿Están preparados para dar respuestas a miles de personas en una estructura mucho más horizontal de relacionarse? Algunos sí, otros no.

Adaptarse a esta nueva forma de comunicarse con usuarios y votantes es compleja. Requiere un cambio de mentalidad en donde las tradicionales relaciones de poder se invierten. El poderoso pasa a ser el votante o el consumidor y el que “debe cumplir” es el funcionario, el político o el gerente de una empresa. El acceso masivo a internet le está dando la capacidad a las personas de dar a conocer problemas o injusticias que terminaban en un 0800 o en la mesa de entrada de algún ministerio. Lo que antes “no era prioritario” ahora lo es, por el poder que significa movilizar a miles de personas en redes sociales.

Estamos entrando en un territorio todavía poco explorado. La participación ciudadana ya deja de medirse por cuanta gente entra en una manifestación en Plaza de Mayo, para dar paso a una infinidad de canales de participación que combinan lo on-line con lo off-line.

Pero hay algo de lo que estoy seguro:  Tu mamá, tu tía y tus amigos empiezan a darse cuenta que el poder lo empiezan a tener ellos ¿Sus armas? Un teléfono celular, una compu y las redes sociales.

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Gaston Wright es el Director de Change.org Argentina. Trabajó 12 años para diversos programas internacionales de Ashoka en Canadá, Estados Unidos y Argentina. En 2007 co-fundo Changemakers.com, el primer sitio de internet dedicado a apoyar innovaciones sociales a través de competencias online.