Gran parte de los momentos favoritos de mi infancia involucran jugar con Legos. Pasaba horas, tardes y días enteros sentado en el piso tratando de crear cosas nuevas para jugar usando nada más que un balde de ladrillitos y mi imaginación.

Esa sensación de estar creando algo, de ver cómo algo que tenía en la cabeza pasaba a estar en mis manos es uno de los recuerdos más lindos que tengo. Con esto en mente es fácil entender el por qué detrás del movimiento maker (yo hacía autitos de juguete, estos muchachos hacen todo desde motherboards hasta prótesis funcionales).

Es por eso que esta nota tiene un tinte más personal que de costumbre. Hace poco Mattel reveló ThingMaker; una impresora 3D de bajo costo, pensada para que los chicos puedan imprimir sus propios juguetes. Si esto hubiera existido en los ’90, hubiera sido un niño muy feliz.

La impresión 3D está lejos de ser un concepto nuevo, hace ya algunos años que es una de las tecnologías más relevantes y populares a nivel global. Pero, ¿Por qué es tan importante el lanzamiento de ThingMaker?

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La gran barrera de uso para las impresoras 3D ya no es el costo, sino la curva de aprendizaje. Mattel resuelve este problema ofreciendo una interfaz de diseño simplificada y desarrollada en conjunto con AutoDesk. La aplicación, llamada ThingMaker Design (compatible con Android y iOS) hace posible que cualquiera pueda diseñar e imprimir sus diseños.

La plataforma de diseño viene con una serie de modelos pre-cargados, guías y tutoriales para terminar de aliviar esta curva de aprendizaje, la idea es que luego de un par de usos iniciales el usuario sea capaz de crear los modelos que tiene en mente.

Luego de diseñar el modelo, se podrán personalizar los colores y las texturas de las piezas, así como las articulaciones y las posibilidades de movimiento que tendrá el juguete, todo esto puede ser testeado gracias al modo de preview 3D incorporado en la app.thingmaker2

Los diseños serán impresos en planchas con las piezas agrupadas por color (similar a los aviones o autos a escala que venden en cualquier casa de hobbies) el material utilizado será un filamento plástico rígido y estará disponible en varios colores.

Todos los detalles técnicos disponibles en el sitio oficial de ThingMaker.

Más allá de la envidia que me genera que este tipo de cosas fueran imposibles cuando era chico, resulta alucinante ver el nivel de democratización que las tecnologías exponenciales inspiran. Que algo tan complejo como la impresión 3D esté al alcance de los niños es un paso enorme en la dirección correcta; hacia un futuro dónde los jóvenes, y los no tan jóvenes, pueden interactuar día a día con tecnologías y herrramientas que les permitan desarrollar su creatividad y su curiosidad sin barreras.

 

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Head of Content @ Red Innova