Ya no cabe duda alguna de que la impresión 3D es una de las tecnologías más disruptivas de nuestros tiempos. La idea de crear elementos tridimensionales a partir de modelos virtuales nos obliga a re-plantearnos las reglas del juego.

Suena a cliché pero es una realidad; si podes imaginar algo, lo podes crear –pendiente la superación de una curva de aprendizaje bastante pronunciada- y ahí están el atractivo y la significancia de la impresión 3D; esta tecnología le brinda a los consumidores la posibilidad de dejar un rol pasivo y tomar el protagonismo como creadores

Como de costumbre, de la teoría a la práctica hay un mundo de distancia. La impresión 3D existe hace más de 35 años –la primer patente fue registrada en 1980- y recién en los últimos años el avance de la tecnología la acercó al público masivo –en 2007 se lanzó la primer impresora 3D con un costo menor a los U$D 10.000- con lo que el crecimiento de la misma se tornó exponencial.

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Pieza impresa en una Trideo PrintBox. Las primeras impresoras 3D no podían lograr tal nivel de detalle y resolución.

En años recientes vimos cómo la impresión 3D se impregnó a industrias tradicionales y las transformó radicalmente –viene a la mente este caso en China, de viviendas impresas en 3D- y cómo, en las manos de mentes brillantes, sirvió como catalizador de la creatividad y le permitió a emprendedores como Gino Tubaro llevar adelante proyectos tan trascendentales como imprimir prótesis funcionales en 3D.

Más allá de los enormes avances en los últimos años todavía hay un largo camino por recorrer. Las barreras de entrada a la impresión 3D siguen siendo altas y la curva de aprendizaje para poder utilizar esta tecnología es muy pronunciada.

Con el objetivo de entender más sobre la impresión 3D y obtener una perspectiva del panorama local, nos sentamos con Simon y Laurent, fundadores de Trideo; una de las primeras marcas nacionales de impresoras 3D.

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Trideo encaja a la perfección como caso de estudio para la democratización de la impresión 3D y el proceso a convertirla en una tecnología masiva. Cuando comenzó a funcionar hace dos años, su principal producto comercializable eran modelos de impresoras 3D open-source; un producto de bajo costo pero con una complejidad enorme en software y limitaciones muy marcadas en hardware.

El primer obstáculo con el que se encontraron fue que los consumidores buscaban una alternativa con  menos barreras técnicas, los primeros modelos eran prácticamente inaccesibles para un usuario sin conocimientos avanzados de programación e ingeniería industrial.

A medida que el hardware evoluciona se logra mayor definición y complejidad en las piezas finales.
A medida que el hardware evoluciona se logra mayor definición y complejidad en las piezas finales.

De este punto fue de donde partieron para crear la Printbox, una impresora 3D de 20x20x20cm con hardware más confiable, software más intuitivo y un firmware optimizado. Con la primer barrera solucionada, la compañía decidió apuntar al próximo gran paso para la impresión 3d; generar hardware más confiable. Al día de hoy, además del modelo Printbox clásico,  Trideo cuenta con un modelo Mini de 15x15x15cm y un Max  de 30x30x35, este tamaño más grande permite la creación de piezas más complejas y con mayores requerimientos técnicos.

La diferencia de los aparatos de Trideo contra la media del mercado es la robustez del producto; una Trideo ofrece mayor resolución y soporta mayores sesiones de impresión que la competencia. Esta diferencia se traduce en una ventaja competitiva, a tal punto que Trideo fue la marca elegida por Gino Tubaro luego de ganar el concurso “1 Idea para cambiar el mundo”, de History Channel, para seguir adelante con su proyecto.

Foto Gino Printbox
El equipo de Trideo junto a Gino y sus impresoras.

Trideo es un proyecto totalmente auto-financiado” cuentan Laurent y Simon, luego de una inversión inicial que salió de los bolsillos de sus fundadores, la compañía ya se financia a sí misma en base a ventas y hasta se encuentra en pleno proceso de expandirse a nuevos mercados. Esto marca una tendencia favorable del mercado; hay un alto nivel de aceptación y una demanda relativamente estable.

Los pasos a futuro de Trideo incluyen un desembarco en Brasil, la exploración de aplicaciones para la impresión 3D en bio-medicina y el lanzamiento de PrintBox Kit; una incursión en el segmento educativo con una impresora “para armar”, la idea es que los usuarios aprendan cómo construir y operar una impresora 3D desde cero, con una guía detallada de Trideo. El objetivo es posicionar a la compañía como el primer referente local en impresión 3D.

El camino a recorrer por la impresión 3D coincide en gran parte con el trazado por Trideo; la expansión a mercados más y más grandes, la aplicación de la tecnología a sectores cada vez más diversos y la adaptación y democratización de sus componentes para que sean de acceso masivo parecen ser las tendencias que guían a la industria.

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