A mediados de 2013 Elon Musk reveló por primera vez los conceptos iniciales de Hyperloop, un proyecto experimental que prometía una forma de transporte muchísimo más eficiente que cualquier otro medio conocido hasta el momento.

La tecnología ideada por el CEO de SpaceX y Tesla Motors generó tanto entusiasmo que este proyecto ya cuenta con U$D 80 millones de inversión inicial que serán utilizados para la primer prueba piloto de esta tecnología.

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El concepto de Hyperloop One (A no confundirse con Hyperloop Transportation Techonologies, su principal competidor) se trata de cápsulas de aluminio, similares a vagones de tren, que se trasladan sobre rieles dentro de tubos de acero presurizados y soportados sobre pilares de concreto.

El sistema de propulsión no utiliza rieles maglev (los utilizados por el tren bala en japón) sino que introduce un concepto nuevo para este tipo de transporte. Las cápsulas cuentan con entradas de aire en el frente y un compresor que utiliza este aire para generar un colchón de aire que hace levitar los vagones, disminuyendo la fricción con el riel y trasladando la presión de la parte forntal a la trasera, generando un impulso hacia adelante.

Este novedoso sistema de propulsión se ve potenciado por el ambiente controlado que ofrecen los tubos de acero presurizados -disminuyendo la resistencia del aire- y por no tener que superar la fricción contra el riel, gracias al ya mencionado colchón de aire. En teoría esto debería permitir transportar personas y mercadería a velocidades superiores a los 1000 km/h, pero hay un montón de obstáculos que superar antes de pensar en eso.

En principio parece un concepto bastante prometedor -Más aún cuando tenemos en cuenta que todo el sistema sería alimentado gracias a energía producida por paneles solares dispuestos a lo largo de los tubos que conforman el sistema- pero hay una gran cantidad de componentes por probar y coordinar.

Con esto en mente Hyperloop One anunció una prueba de su prototipo, la idea es probar si pueden hacer que las cápsulas leviten sobre los rieles y alcancen una velocidad cercana a los 450km/h al aire libre -sin estar en un ambiente de baja presión como lo estaría la versión final-

Los resultados de esta prueba podrían definir el éxito o el fracaso de lo que al momento es solamente un concepto prometedor, podríamos estar frente a una tecnología que podría cambiar el transporte como lo conocemos para siempre.

 

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