En abril de este año el gobierno de China bloqueó el acceso a los servicios de iTunes Movies y iBooks Store a solo seis meses de que comenzaran a funcionar en la región. La medida instrumentada por la Organización Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión –el ente regulador de los medios en China- es un esfuerzo para reforzar los controles del gobierno sobre el contenido al que el público chino tiene acceso, ejerciendo su política nacional y dando una importante ventaja competitiva a los jugadores locales como Alibaba, Tencent y Huawei.

Estos servicios eran parte del proyecto de integración de Apple en la región, donde además tiene fuerte presencia en el mercado de smartphones y ofrece otros servicios complementarios como Apple Pay y Apple iOS  que, por el momento, siguen funcionando. La pérdida de dos servicios tan instrumentales en la experiencia del usuario –y de tanto potencial de facturación- fue un golpe inesperado para Apple que debilitó su posición en un mercado donde la venta de smartphones se estancó y donde las compañías locales toman cada vez más fuerza.

Hace unos días Apple confirmó que realizaría una inversión de U$D 1.000 millones en una compañía llamada Didi Chuxing; una plataforma de transporte que compite de forma directa con Uber. El repentino interés de Apple en incursionar en la industria de transportes no es una coincidencia, es una jugada estratégica para cementar su posición en la región y apoyar a un startup en un segmento emergente es una forma más inofensiva de hacerlo que compitiendo con los gigantes locales.

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Con un market share dominante y el apoyo de Apple, Didi Chuxing quiere blindar el mercado chino ante los avances de Uber.

Difícilmente ese sea el único motivo detrás de una inversión de este tamaño. Es seguro afirmar que Apple espera un retorno importante por su capital, lo que significaría una forma de compensar en cierta medida la tendencia decreciente de ventas del iPhone -que coincide con un mesetamiento del mercado chino de smartphones y con el crecimiento de Xiaomi, Huawei y otros fabricantes locales- así como una forma de incorporarse al mercado automotriz más importante del mundo, un detalle no menor si los reportes que sostienen que Apple está desarrollando un auto propio llegan a ser ciertos.

Si llevamos el análisis a un plano más político, Apple está demostrando su apoyo al gobierno chino en su lucha con el capital de occidente. Uber China tiene una valuación estimada de U$D 8.000 millones, mientras que Didi Chuxing está valuada en U$D 14.000 millones y cuenta con un market share cercano al 90%. Es decir, Didi Chuxing no depende ni necesita de la inversión de Apple para dominar su segmento y seguir creciendo, pero al aliarse de esta forma con un jugador local la compañía liderada por Tim Cook busca demostrar al gobierno chino de qué lado está.

En un contexto donde Baidu y Alibaba están luchando por repeler los avances de Google y Amazon respectivamente, el apoyo de Apple al principal competidor de Uber es un paso estratégico. Cementar una posición estable en el mercado Chino y encontrar una forma de convivir con los locales sin antagonizar al gobierno podría ser la maniobra que le signifique a Apple una postura competitiva a nivel global.