En las últimas semanas una serie de accidentes de tránsito involucrando vehículos manufacturados por Tesla Motors dieron pie a un debate en torno a los sistemas de conducción asistida, su efectividad y la responsabilidad legal de la empresa.

Desde su lanzamiento al público en octubre de 2015, el sistema de Autopiloto de Tesla sigue en etapa de desarrollo: los dueños de un Model S o Model X acceden a la tecnología en una etapa Beta -en este contexto “Beta” significa que el desarrollo tiene menos de 1.000 millones de kilómetros conducidos en el mundo real- y con una serie de instrucciones y advertencias bastante extensas al respecto.

En mayo de este año se registró el primer accidente fatal involucrando un vehículo de Tesla con el autopiloto activado. A la fecha la compañía registraba 130 millones de kilómetros conducidos en estas condiciones. En promedio en los Estados Unidos se registra una fatalidad por cada 90 millones de kilómetros conducidos y una por cada 60 millones en todo el mundo.

Si anualmente se registran 1.3 millones de muertes en todo el mundo por accidentes automovilísticos ¿Por qué surge esta polémica tras el primer caso que involucra a Tesla?

Las credenciales de seguridad de la compañía son irrefutables, en 2013 el Model S obtuvo el mejor puntaje en la historia de la National Highway and Trafffic Security Administration, o NHTSA (el mismo organismo que ahora propone escrutar la tecnología de la empresa y el funcionamiento del piloto automático).

La seguridad estructural de los automóviles de Tesla queda validada por casos como este, donde tras un accidente a 130km/h en una ruta en Holanda, luego de que el auto volcara y se desplazara más de 100 metros, los dos ocupantes del vehículo salieron prácticamente ilesos.

El foco del debate en este caso se centra en el aspecto tecnológico de los automóviles; los medios parecen preocupados por cómo la inteligencia artificial, la robótica y la conducción autónoma influyen en la seguridad del vehículo y la forma en que el mismo responde frente a situaciones imprevistas. La compañía por su parte asegura que el Autopiloto no tiene incidencia en este tipo de casos.

tesla1Tesla comenzó a vender autos con la tecnología de conducción asistida -Autopiloto- en octubre de 2015. Quienes conduzcan un vehículo con esta función deben tener en cuenta una serie de variables tales como iluminación, volumen de tráfico, condiciones del camino, etc. antes de implementar el Autopiloto y, una vez implementado, tienen que tomar ciertas precauciones al respecto como mantener las manos en el volante y seguir prestando atención al camino como si se estuviera conduciendo en condiciones normales.

Un fragmento del comunicado oficial de la compañía dice:

“It is important to note that Tesla disables Autopilot by default and requires explicit acknowledgement that the system is new technology and still in a public beta phase before it can be enabled. When drivers activate Autopilot, the acknowledgment box explains, among other things, that Autopilot “is an assist feature that requires you to keep your hands on the steering wheel at all times,” and that “you need to maintain control and responsibility for your vehicle” while using it. Additionally, every time that Autopilot is engaged, the car reminds the driver to “Always keep your hands on the wheel. Be prepared to take over at any time.” The system also makes frequent checks to ensure that the driver’s hands remain on the wheel and provides visual and audible alerts if hands-on is not detected. It then gradually slows down the car until hands-on is detected again.”

Básicamente se hace explícito a los conductores que el Autopiloto es una tecnología en desarrollo y que deben mantener las manos en el volante y estar preparados para tomar el control del vehículo en todo momento y que, por más que la función esté activada, el conductor es el responsable de controlar el vehículo.

En la mayoría de los casos de accidentes en los que el autopiloto estuvo involucrado, la compañía sostuvo que los conductores no cumplieron con las instrucciones de uso de la tecnología. Es probable que uno de los grandes factores detrás de por qué estamos viendo cada vez más accidentes de este tipo es porque los usuarios están confiando demasiado en la tecnología y cometiendo errores de omisión. En este caso puntual el conductor tenía consigo un reproductor portátil de DVD, aunque no está confirmado que lo estuviera utilizando.

La otra cara de esta moneda es que, como toda empresa automotriz, Tesla debería anticipar el error humano y sus automóviles deberían tener implementados todos los controles posibles para minimizar la posibilidad de accidentes aún dónde haya responsabilidad del conductor.

Entre declaraciones cruzadas, artículos en medios masivos citando cifras y fuentes dudosas y acusaciones de persecución deliberada por parte de grupos de influencia, lo único cierto es que la conducción autónoma es una tecnología que rompe paradigmas y, como suele serlo en este tipo de casos, es natural que encuentre resistencia.

 

 

 

 

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