Hemos escuchado que en breve las maquinas reemplazarán al hombre en los trabajos más rutinarios o de menor valor agregado, por ejemplo: cabina de peajes, cajero en los supermercados e inclusive la traducción de texto o audio en múltiples idiomas. Por otro lado se habla del efecto del uso excesivo de los dispositivos electrónicos por parte de los más jóvenes y la creciente interacción virtual en redes sociales en detrimento de un contacto más personal o si se quiere, más humano.

Sin embargo, como en todos los ordenes de la vida, una herramienta o tecnología no es buena o mala per sé, sino que depende del tipo de uso o el fin que le demos. Hace poco me encontré con la charla TED de Chris Milk, un cineasta que utilizó la realidad virtual como herramienta para generar empatía. Chris filmó un corto mostrando un día en la vida de una chiquita llamada Sidra en un campo de refugiados en Siria, utilizando cámaras de 360 grados. Luego llevó la película a la ONU, para que quienes toman decisiones que afectan la vida de estas personas pudieran vivir la experiencia en primera persona utilizando visores de realidad virtual.

Los invito a ver esta charla súper inspiradora y sacar sus propias conclusiones.

Charly Karamanian @charlykaram

 

 

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