Por Esteban Cervi, emprendedor y founder de Neolo.com

 

Muchas veces el trabajo verdadero no sucede en las oficinas. Aunque a algunos directivos de empresa les cueste imaginarlo o aceptarlo, el antiguo paradigma de mantener el 100% del horario laboral a los empleados entre cuatro paredes y en horarios fijos no siempre es lo mejor.

Es más, el trabajo en oficina suele ser muy contraproducente: cada persona funciona de manera distinta y muchas veces encuentra la inspiración en un entorno más familiar (como su casa), más flexible (como un coworking) o más agradable (como una cafetería).

Lo mismo sucede con los horarios de trabajo: una persona que piensa y resuelve problemas mejor durante la tarde o noche sólo podrá ofrecer una versión limitada de su trabajo si es obligada a estar a las 8:00 am en la oficina y reprendida por llegar cinco minutos tarde.

A esta realidad se suman dos hechos importantes. Por un lado, en muchas ciudades transportarse hacia el lugar de trabajo implica varias horas de viaje que suelen ser complicadas y aportan una cuota diaria de frustración. Y por otro, cada vez más tareas laborales -en rubros antes inimaginados- pueden realizarse a través de Internet sin ninguna pérdida de valor. Alcanza con que pueda comunicarse bien con el equipo y completar sus objetivos de trabajo.

Todo nos lleva a lo mismo: el remote-working o trabajo remoto es, cada vez más, la opción más productiva y eficiente que una empresa puede encontrar.

No nos lo contaron, lo vivimos

Un claro ejemplo es Neolo.com, una empresa de hosting y servicios para sitios web que es 100% digital y desde hace varios años que no tiene oficina física. Todos los empleados y colaboradores aportan su trabajo desde el lugar en el que desean. Supimos tener oficinas en tres barrios distintos de la Ciudad de Buenos Aires durante los primeros años de Neolo. Pero con el tiempo la oficina se reveló como innecesaria e incluso como un peso, tanto para la empresa que tenía que sostener los gastos, como para los empleados que tenían que viajar y pasar casi todo el día allí dentro.

Desde que nos animamos a dar el salto y probar con el remote-working todo el equipo está mucho más comprometido con las tareas. Asimismo, es mucho más simple supervisar cuánto se trabaja y en qué horarios. Actualmente el equipo de Neolo se reparte entre Buenos Aires, Córdoba, Mendoza e incluso Alemania, Venezuela, México y Colombia.

No somos los únicos (ni de cerca)

Sobran los ejemplos de éxito a nivel mundial. Según “Working Outside the Box” un whitepaper de IBM del año 2009, señalan que desde 1995, IBM redujo el espacio de oficinas en más de 7 millones de metros cuadrados y el sub-alquiler de su espacio a otras compañías le generó un ingreso adicional de 1 billón de dólares.

Por su parte, en el Top 100 de las compañías que ofrecen trabajo remoto en el mundo desde el portal FlexJobs -según este artículo de Forbes- aparecen grandes nombres como Amazon (#3), Dell (#6), SalesForce (#17), American Express (#20), Xerox (#23), Oracle (#26), Adobe Systems (#42), Detoille (#46) y Apple (#47), entre otras. Muchas tienen programas enteros dedicados a la implementación del trabajo remoto, para optimizarlo y aumentar el beneficio para la empresa y para los empleados, que sin dudas ganan en calidad de vida.

Otro caso interesante es el de la empresa de software Pixel2HTML, que nació en 2011 en Argentina y desde ese momento es una empresa 100% remota. Comenzó con 2 personas y actualmente son 17, de 14 nacionalidades, repartidos en 11 husos horarios que van desde la India hasta México. Dos de ellos son nómades digitales.

Como consecuencia de la difusión del trabajo remoto se han creado múltiples plataformas para acercar las distancias entre empleados o colaboradores. Pixel2HTML combina el uso de un dashboard propio con dos plataformas muy utilizadas: Slack (para comunicación interna) y Gitlab (para gestión de repositorios). Neolo también utiliza Slack, WHMCS (para gestión de clientes) y herramientas propias de monitoreo de servidores de correo y web.

El mito del trabajo supervisado

Más de un directivo o supervisor piensa así: “si no puedo verlos acá al lado mío, ¿cómo sé que realmente están trabajando?”. La realidad es que si un empleado o colaborador no quiere trabajar, por más que su jefe esté cerca no va a hacer las cosas bien. Buscará excusas -razonables o no- para no llevar adelante su tarea o hacerla con poco interés. Esto será contraproducente y la supervisión del jefe o la jefa no lo va a evitar. En cambio alguien que realmente trabaja como necesita la empresa, lo hará independientemente de que lo estén vigilando.

Por eso es importante enfocarse en una selección de personal de alta calidad para asegurarnos que cada miembro del equipo quiera realizar sus tareas porque trabaja bien y no dependa de nuestra mirada directa.

Si un trabajador no logra gestionar su propio espacio y proceso de trabajo puede que necesite pautas para trabajar mejor en remoto, o bien no sea idóneo para esta modalidad. No obstante, hay que diferenciar muy tajantemente entre un miembro del staff que no sea idóneo para el trabajo remoto y un jefe que no quiera facilitar este tipo de modalidad por resistencias mentales propias.

Existen muchas herramientas para supervisar el tiempo que un empleado dedica al trabajo, la mayoría de las plataformas para manejar relacionamiento con clientes (CRM) también incluyen la posibilidad de trackear el tiempo y la performance de los empleados.

Se trata de un cambio de paradigma

La posmodernidad está caracterizada por la reconfiguración de la relación temporal y espacial que imperaba en la vida social y laboral del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX. En la actualidad, el mundo es horizontal, todos estamos siempre conectados y entrelazados, los límites se han barrido, y todos tenemos en mayor o menor medida, una presencia online que nos representa. Nos encontramos en la cultura del barrimiento de los límites de la intimidad y la privacidad, vivimos donde trabajamos y trabajamos donde vivimos. En donde una noticia explota primero en las redes sociales online y más tarde llega a los medios tradicionales de comunicación. En esta era, los recursos humanos tienden a ser más valiosos por lo que producen y pueden medirse, estamos inmersos en una cosmovisión que nos conduce a la cosificación, y a ser valiosos por aquello que producimos. Y de alguna manera, el trabajo remoto representa esto mismo: la ausencia del cuerpo y la presencia del resultado concreto del trabajo.

A veces se teme por la dispersión de la cultura de una compañía. Se piensa que si cada uno está en su lugar, no habrá nada -más que lo práctico- que los una. Pero la cultura de una empresa no es sólo el espacio físico de una oficina, sino también lo simbólico de la forma en la que conversamos con el equipo, cómo nos dirigimos a los clientes, cómo tomamos riesgos, qué nivel de calidad aceptamos y cómo reaccionamos ante los problemas. La mejor cultura de empresa es aquella que podemos demostrar con acciones en el día a día. Y eso va mucho más allá de la distancia física.