La nave espacial Dragón lanzó una bocanada de fuego al programa de vuelo espacial de los EE. UU., llevando a dos astronautas en un evento muy esperado. 

Los astronautas llegaron cuatro horas antes a la plataforma de lanzamiento en autos eléctricos fabricados por Tesla, otra compañía de Elon Musk, mientras escuchaban a AC/DC. Se bajaron del vehículo portando sus nuevos trajes de vuelo personalizados, Starman, como se les ha llamado. Su aspecto fue concebido por el mismo Musk y el diseñador de vestuario de Hollywood José Fernández. Los trajes parecen extraídos de series de ciencia ficción. Los cascos fueron impresos en 3D y los guantes son sensibles a la pantalla táctil. Un equipo de “clausura” de SpaceX los ayudó a acomodarse en sus asientos de la cápsula y luego pasaron por las revisiones previas al vuelo. Dragón despegó desde la plataforma de lanzamiento 39A acoplado al cohete Falcon, sitio del despegue de Neil Armstrong y Buzz Aldrin a la luna en 1969 y el primer vuelo del transbordador espacial Columbia en 1981. Una especie de tradición.

El poderoso cohete Falcon de nueve motores se levantó de la plataforma de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy a las 3:22 p.m. hora de Venezuela, creando espesas columnas de humo y fuego mientras trepaba sobre el Atlántico. El cohete, icono de SpaceX, regresó a la Tierra después de la separación en la primera etapa y aterrizó con éxito en una nave de recuperación en el Atlántico, para su uso en una futura misión. La cápsula, por su parte, alcanzó la órbita 12 minutos después del despegue y pasó casi 19 horas persiguiendo a la Estación Espacial Internacional (EEI) a 400 km sobre la Tierra antes de acoplarse, con un breve descanso para escuchar a Black Sabbath. A diferencia de los transbordadores espaciales, la cápsula Dragón no necesita un piloto para llegar a la estación, puede volar de forma autónoma. El atraque fue una parte delicada y peligrosa de la misión, en una serie de maniobras cuidadosamente coreografiadas, viajando en órbita a 28.000 km/h. SpaceX confirmó que el acople se realizó a las 10:16 a.m. justo encima de la frontera entre China y Mongolia. La tripulación de la EEI tocó la campana de la estación tres veces, como en la tradición marítima para señalar el abordaje.

Los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken, veteranos de las misiones del transbordador espacial, se unieron a su colega de la NASA Chris Cassidy, que venía conviviendo con dos cosmonautas rusos, Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner. Los recién llegados astronautas permanecerán en órbita por unos 120 días.

Joshua Kutryk, controlador de la misión dijo: “Para nuestros colegas de SpaceX, felicítense por un magnífico momento en la historia de los vuelos espaciales y por el comienzo de un nuevo viaje que ha cambiado la cara de los vuelos espaciales en esta nueva era del transporte espacial”. Por su parte, Elon Musk dijo: “Es la culminación de una increíble cantidad de trabajo del equipo de SpaceX, de la NASA y de otros socios”.

Como misión de prueba ha allanado el camino para los vuelos regulares del Dragón a finales de este año. Además, es significativo, porque anuncia una nueva dirección para los vuelos espaciales tripulados. SpaceX se convirtió en el primer operador comercial en llevar astronautas al espacio bajo una asociación público-privada establecida por la NASA en 2010. 

Como misión de prueba ha allanado el camino para los vuelos regulares del Dragón a finales de este año. Además, es significativo, porque anuncia una nueva dirección para los vuelos espaciales tripulados. SpaceX se convirtió en el primer operador comercial en llevar astronautas al espacio bajo una asociación público-privada establecida por la NASA en 2010. 

¿Por qué una empresa privada está lanzando astronautas de la NASA? La NASA planificó ceder el transporte de las tripulaciones a la EEI, después del accidente del transbordador espacial Columbia durante su regreso a la Tierra en 2003. La pérdida del Columbia y su tripulación fue el detonante de un cambio dramático en la dirección del programa de vuelo espacial de EE. UU. Desde el retiro del transbordador espacial en 2011, los astronautas de la NASA se han lanzado junto a cosmonautas rusos, apretados hombro con hombro en una pequeña cápsula Soyuz que despega de Kazajstán. Juntos, vuelan al único hogar de la humanidad fuera del mundo, la EEI. Aunque los antiguos rivales de la Guerra Fría comparten la estación, los estadounidenses no han querido depender de los rusos para que los lleven. Hay razones estratégicas y geopolíticas para tener su propia capacidad de lanzamiento espacial.

El acuerdo con Roscosmos, la agencia rusa, no fue barato. En la última década, el costo de un solo asiento Soyuz ha aumentado de aproximadamente 50 millones a 90 millones de dólares. El programa de transbordadores espaciales de EE. UU. se canceló en parte porque era demasiado costoso, y la NASA esperaba que al entregar el trabajo al sector privado y contratar a más de una compañía para hacerlo, la agencia pudiera reducir el costo de la rutina. La NASA siempre ha confiado en los contratistas para construir los equipos para sus misiones tripuladas, desde los aterrizadores lunares hasta los transbordadores espaciales. Pero esta vez, la agencia no estaba a cargo como solía ser. El diseño de los sistemas, cada tuerca, tornillo y arandela, hasta el sanitario dentro de la cápsula, quedó en manos de las compañías privadas.

Cuando SpaceX elaboró este lujoso diseño, estaba pensando más allá de un vuelo de prueba realizado para un par de astronautas. Aunque la NASA pagó por el lanzamiento de sus astronautas, no serán el único cliente de la cápsula Dragón. En futuros vuelos, SpaceX podría transportar una mezcla de astronautas y clientes lo suficientemente ricos como para comprar un viaje. La compañía incluso acordó llevar a Tom Cruise a la EEI para filmar una película. 

Como siempre, Musk mirando hacia el futuro dijo: “Esperemos que este sea el primer paso en un viaje hacia una civilización en Marte”.

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