Existe una teoría que dice que cuanto más realistas son los robots, más le desagradan a la gente. La tecnología sigue avanzando a pasos agigantados y la línea entre las personas y robots cada vez esta más borrosa. Los robots actualmente son capaces de una movilidad casi humana, y parece no haber fin para lo que puede programarse. En esta lista veremos algunos ejemplos de robots simpáticos que, a través de una cara con ojos led, le dan una sensación humana a las máquinas del futuro.
Baxter es el primer robot que trabaja codo a codo con humanos en la empresa Vanguard Plastics, en Southington, Connecticut. El pueblo fue uno de los mayores centros de producción de Estados Unidos, y vivió la desaparición de numerosas fábricas durante la década de 1960. El nuevo trabajador de este pequeño fabricante de objetos plásticos mide un metro ochenta, pesa 136 kilos y es un robot. A pesar de ser una máquina corpulenta, Baxter es sorprendentemente expresivo. Un par de ojos en la pantalla que le sirve de cara, observan con detenimiento mientras el robot se mueve y toma componentes plásticos; Baxter pone cara de preocupación cuando se equivoca y dirige la mirada hacia su próxima tarea inmediatamente después de terminar la que estaba llevando adelante. Pero la verdadera razón de ser de estas expresiones faciales es que permiten a los trabajadores humanos que lo rodean saber al instante si Baxter está haciendo su labor de forma adecuada. Lo que es aún más sorprendente es que cuando Baxter ha terminado con una tarea, un trabajador puede enseñar al robot a empezar otra. “Casi cualquiera puede aprender a programarlo en muy poco tiempo”, afirma Chris Budnick, presidente de Vanguard Plastics: “Tan solo lleva un par de minutos”.
Un lindo robot puede hacer que la gente haga cosas que normalmente no hace. Alex Reben, un ingeniero transformado en artista, junto a otro alumno del MIT Media Lab, han apostado a la simpatía que puede causar un robot. Por ejemplo, en general, los robots tienen grandes dificultades subiendo las escaleras así que Boxie le pregunta a los humanos si pueden subirlo a él. Sus armas para lograr este objetivo son grandes ojos, una hermosa sonrisa y una voz aniñada. Boxie también pregunta y los humanos sorprendentemente responden. Viendo ese progreso, han diseñado una nueva versión para entrevistas, el BlabDroid. La idea es que viaje por el mundo y les pregunte a los viajeros acerca de cuestiones personales. Todo esto será filmado y, por supuesto, es un documental que todos querremos ver.
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Un curioso peatón recorre estos días las carreteras de Canadá. Está hecho de coloridas barras de goma espuma y lleva botas de goma, guantes de plástico y, como cabeza, una campana de cristal como las que se utilizan para conservar quesos. Se llama HitchBot y ni siquiera puede abrir la puerta de un automóvil. El reto de este robot-proyecto artístico es recorrer durante el verano boreal alrededor de 7.000 kilómetros que separan Halifax, en la costa este, de la isla de Vancouver, en el oeste. Según afirman sus creadores, es el primer robot autoestopista del mundo. Y su viaje, que comenzó a finales de julio y va actualizando en su cuenta de Twitter, tiene también carácter científico. “Queremos poner a los robots en situaciones que nadie esperaría y con ello, llamar al debate”, explica la profesora de Comunicación Frauke Zeller, de la Universidad Ryerson de Toronto. Ella y su colega David Smith, junto con un equipo interdisciplinario de científicos y estudiantes, son los autores del robot. Zeller y Smith ya lo enviaron en una ocasión a un museo como crítico artístico.
“El objetivo de este proyecto es generar un debate sobre el autostop (hacer dedo) y por qué ya casi nadie lo hace”, explica Zeller. “Además, se trata por supuesto también de la interacción entre personas y robots”. El simpático rostro de HitchBot es un smiley de LED. Funciona gracias a placas solares, pero también puede enchufarse por cable a una toma de tierra o al auto. Quien se lo encuentre por la carretera solo tiene que levantarlo y meterlo en su vehículo. Su parte trasera está perfectamente adaptada para ello, pues es un asiento para bebés. En su parte trasera también están las instrucciones de uso y tiene una voz similar a la de un sistema de navegación. HitchBot posee un sistema de reconocimiento de voz con una interfaz a Wikipedia y puede comunicarse con sus compañeros de viaje casi como cualquier otro. El robot se encuentra ya en Toronto, emite señales de su localización vía GPS. HitchBot toma fotografías de manera automática y las historias que le cuentan quedan grabadas.
Te prometimos robots del presente que llegaron del futuro. Y cumplimos. La mayoría de estos proyectos tienen un objetivo más allá de probar las capacidades de los robots: están probando la relación con los humanos, cómo se relacionan en el trabajo de todos los días o cómo reaccionamos los humanos ante un robot que pide que lo ayudemos a subir unas escaleras. ¿Cómo reaccionarían ustedes?
Fuente imagen: Listverse.com
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